Encontraron 400 monedas de oro mientras buceaban, pero el problema es que no tienen ni idea de dónde han salido

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Tenemos que viajar al año 1995, y más concretamente a Devon, en Inglaterra. Unos buceadores encontraron algo inesperado. A unos 18 metros de profundidad, medio enterradas en la arena, brillaban más de 400 monedas de oro. Alrededor había también joyas, una pepita de oro y otros objetos. Todo apuntaba a un naufragio, de eso no había duda. Cabe mencionar que con el paso de los años hemos descubierto de qué barco se trata y hacia dónde iba.El tesoro, que hoy se puede ver en el Museo Británico, venía de la costa de Berbería, en Marruecos. Eran ducados marroquíes acuñados con oro del oeste de África, pero las monedas no eran lo único que escondía el fondo del mar. En una zona de unos 30 metros de largo, salpicada de cañones y anclas, los arqueólogos fueron desenterrando retazos de la vida cotidiana de la tripulación: habas, vajillas de cerámica, pastillas medicinales recubiertas de resina y hasta un sello personal. También aparecieron trozos de madera, cabos y planchas de plomo del propio casco. Aun así, con todas las piezas sobre la mesa, el nombre del barco seguía siendo un misterio.El descubrimiento que ayudó a conocer el nombre del barco y la procedencia de las monedas de oro Un navío del siglo XVIIAl final, la pista más importante no vino del oro, sino de una cuchara y un plato hondo de peltre. Al analizarlos, los investigadores descubrieron que se habían fabricado en los Países Bajos, lo que acotó mucho la búsqueda. Tirando de ese hilo, y gracias al minucioso trabajo de archivo del historiador Ian Friel, las piezas del rompecabezas empezaron a encajar.Toda esta aventura se ha reunido ahora en un libro que por fin le pone nombre a la embarcación: el Dom van Keulen. Era un mercante holandés que se fue a pique en otoño de 1633 mientras volvía de Marruecos. Los documentos de la época cuentan que el barco no soportó una gran tormenta y empezó a hundirse cerca del pueblo costero de Salcome. Por suerte, toda la tripulación logró llegar a la orilla y salvarse y, de hecho, pudieron rescatar gran parte de la mercancía antes de que el barco acabara en el fondo del mar. La Edad de Oro de la Armada españolaEn las bodegas del baraco había sacos de goma arábiga, salitre, pieles de cabra y unos 9.000 ducados de oro. Aunque los marineros de la época lo recuperaron casi todo, unas 400 monedas acabaron sepultadas en el lecho marino hasta 1995. Más allá del valor material, el descubrimiento deja ver cómo los mercaderes holandeses cambiaban sus productos por oro en el norte de África. Dicho material lo solían fundir para acuñar sus propias monedas.Del Dom van Keulen no hay ningún dibujo que nos diga cómo era exactamente. No obstante, gracias a este esfuerzo de colaboración entre buceadores, historiadores y arqueólogos, hoy conocemos un poco mejor cómo funcionaban las redes marítimas de la época.