Sanlúcar de Barrameda guarda en sus entrañas una parte de su pasado más desconocido. Una investigación reciente ha sacado a la luz datos inéditos sobre el desaparecido castillo musulmán de Sanlúcar, una construcción de la que apenas se conserva un lienzo de muralla oculto en el interior de un bloque de viviendas y que, según los autores del estudio, ha permanecido durante años "prácticamente silenciado".El docente e historiador sanluqueño José María Hermoso ha participado en este trabajo junto a los historiadores Manuel Jesús Parodi Álvarez y Diego Bejarano Gueimúndez. Los resultados han sido publicados en el artículo La Sanlúcar medieval islámica, ¿un ḥiṣn en la desembocadura del Guadalquivir? Estado de la cuestión, incluido en la revista especializada Castillos de Andalucía.El estudio aborda una etapa poco conocida de la historia sanluqueña. Concetramente, su pasado medieval andalusí y la posible existencia de un ḥiṣn, es decir, un recinto fortificado islámico en el entorno de la desembocadura del Guadalquivir. La hipótesis principal sostiene que, antes de la conquista cristiana de la zona en el siglo XIII, Sanlúcar habría sido un núcleo defensivo relevante, ubicado en altura, sobre la barranca del actual Barrio Alto, y relacionado con una cerca murada posiblemente levantada con técnica de tapial.Una de las claves de la investigación se encuentra en un hallazgo de 1994. Según el artículo, en ese año salieron a la luz varios fragmentos de un lienzo de muralla en la zona de la plaza de la Paz número 15 y la calle Escuelas. Aquellos restos, recogidos en su momento por la prensa provincial, fueron interpretados como posibles vestigios medievales. El informe arqueológico citado en el artículo destacaba su buen estado de conservación, la presencia de saeteras y la necesidad de profundizar en los estudios. Sin embargo, según recoge el texto, la investigación no avanzó como habría sido deseable y parte de aquellos restos acabaron deteriorándose o desapareciendo.La investigación sitúa a Sanlúcar dentro de un contexto defensivo más amplio en el que el litoral andalusí se encuentra frente a amenazas externas, entre ellas las incursiones vikingas y los ataques marítimos. En ese escenario, los autores plantean que pudo existir un ribat en la zona, una estructura fortificada con función defensiva que, con el paso del tiempo, habría evolucionado o quedado integrada en un complejo mayor.Para los autores, el núcleo medieval islámico no debería buscarse en zonas periféricas, sino en pleno corazón del Barrio Alto, en torno a la plaza de la Paz, la plaza de los Condes de Niebla, la calle Escuelas y los espacios próximos al actual Palacio Ducal de Medina Sidonia. Parte de aquellas estructuras, sostienen, pudieron quedar insertas o reutilizadas en construcciones posteriores.Una Sanlúcar islámica fortificadaOtra de las aportaciones es la reinterpretación del nombre “Siete Torres”. Los autores advierten de que no tiene por qué hacer referencia literal a siete torres reales. Podría tratarse de una denominación simbólica o literaria, transmitida por la historiografía local y vinculada a la imagen de una ciudad fortificada, bella o perfecta. En la documentación de comienzos del siglo XVI, según el artículo, la fortaleza aparece citada de forma más sencilla como "alcázar viejo".La conclusión de estos historiadores reside en la existencia de una Sanlúcar islámica fortificada después de consultar fuentes andalusíes, documentos posteriores y restos materiales. "La gran asignatura pendiente sigue siendo la arqueología. Solo una investigación sistemática permitiría confirmar la extensión, la cronología y la verdadera entidad de unos restos que, todavía hoy, permanecen ocultos bajo la ciudad", sostienen en esta publicación.