La mala memoria le jugó una mala pasada a un ladrón de 64 años que dejó olvidado el teléfono móvil cuando entró en una casa a robar. Cuando se dio cuenta de que no tenía el dispositivo, horas después del despiste, llamó a su número para que se lo devolvieran.El ladrón en cuestión se había llevado una bicicleta de alta gama, valorada en unos 1.500 euros, y varios objetos de colección (réplicas de coches) tras un robo que tuvo lugar en una vivienda de Elche (Alicante). La víctima del robo dio parte del robo a la Policía, comentando que dentro de la casa había un móvil que no era suyo. Cuando los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) acudieron al domicilio, comprobaron los daños en la puerta que el ladrón fracturó para acceder al inmueble. Entró a robar junto a su hermanoEstando los agentes dentro del domicilio, el delincuente llamó desde el teléfono de su mujer. Los policías cogieron la llamada y le tendieron una trampa. Quedaron con el ladrón para devolverse el terminal en una plaza, lugar donde lo encontraron llevando todavía parte del botín (réplicas de coches de colección) en una bolsa amarilla. La sorpresa del delincuente cuando aparecieron los agentes fue mayúscula, ya que él pensaba que se había dejado el móvil en otro lugar y no en la casa en la que había entrado a robar. El hombre acabó reconociendo que había entrado junto a un hermano, que se quedó con la bicicleta, en la vivienda. Ahora tendrá que responder ante la justicia por un supuesto delito de robo con fuerza.