Durante décadas, muchas viviendas del norte de España vivieron sin aire acondicionado porque, sencillamente, no parecía necesario. Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco estaban más acostumbradas a protegerse del frío que del calor extremo. Pero las últimas olas de calor están cambiando esa mentalidad a toda velocidad.