Miguel Gómez Martínez. Foto: Archivo FasecoldaEl nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, delineó la hoja de ruta económica del gobierno de Abelardo de la Espriella, centrada en una reforma tributaria con un enfoque distinto al tradicional e importantes recortes de gasto.Ante un desequilibrio fiscal que califica como una «bomba de tiempo», el economista advirtió que el Estado no puede seguir gastando por encima de sus posibilidades y que la prioridad será estimular la inversión privada para salvar la economía.La urgencia de la reforma surge de un déficit fiscal que se estima entre el 7 % y el 8 % del PIB, muy por encima de los reportes oficiales del gobierno saliente, que para este año prevé un 5,3 %.Gómez reveló que, entre enero y abril, el Estado mantuvo un gasto promedio de $40 billones mensuales (más de $1 billón al día), mientras que solo percibió $28 billones en ingresos. Este desbalance ha generado un hueco de aproximadamente $70 billones que ha disparado la deuda pública por encima de los $1.200 billones.Reforma para crecer, no para gastarGómez fue enfático en que la reforma tributaria evaluada por el equipo de De la Espriella no busca recaudar para aumentar el gasto público, sino para estimular el crecimiento económico.El ministro delegado ayer explicó que el sistema actual concentra demasiada presión fiscal en las empresas y poca en las personas naturales, lo que desincentiva la inversión.Su fórmula ideal es que se priorice el crecimiento económico argumentando que mayor inversión se traduce en más empleo y consumo, lo que finalmente estabiliza el recaudo sin asfixiar al sector productivo. «Cada vez que la economía crece, el Estado recibe más recursos de forma natural», señaló.El gasto ya comprometidoEl nuevo ministro de Hacienda cuestionó que, a pesar del elevado nivel de gasto del gobierno anterior, la administración que tomará posesión el 7 de agosto recibirá sectores críticos en estado de emergencia, particularmente la salud y la energía.De acuerdo con Gómez, al déficit gigantesco que pone en riesgo la atención de los colombianos se suma la amenaza de un apagón eléctrico debido a la falta de inversión en infraestructura energética durante los últimos cuatro años. El reto del gobierno De la Espriella será realizar un recorte severo en la burocracia estatal mientras protege estas prioridades nacionales.Por ello, el equipo económico está revisando rubro por rubro el presupuesto de este año para identificar inversiones que no se realizarán por falta de tiempo y así encontrar espacio fiscal. Y para el año 2027, el plan es que el presupuesto crezca por debajo de la inflación, de modo que disminuya en términos reales.El objetivo prioritario es que el gasto público sea más eficiente y no se destine a burocracia. Aquí, por ejemplo, se evalúa la fusión o eliminación de entidades que ya cumplieron su ciclo o no son eficientes.A pesar de los recortes, Gómez aclaró que el ajuste no recaerá sobre los subsidios sociales, aunque sí se revisarán para asegurar que lleguen a quienes realmente los necesitan.Una nueva relación con el CongresoPara tramitar estas reformas, el gobierno de De la Espriella partirá de un cambio de paradigma en su trato con el Congreso de la República.El presidente electo ha sido enfático en que las relaciones con los parlamentarios se harán de manera pública y transparente. Al respecto, Gómez Martínez aseguró que las reuniones para discutir el presupuesto y las reformas serán abiertas a la prensa, permitiendo que los congresistas presenten proyectos para sus regiones de forma legal y lícita, eliminando las negociaciones por debajo de la mesa o el intercambio de beneficios específicos por votos.Con este ambicioso, el Ministerio de Hacienda busca no solo «limpiar la casa», en palabras del nuevo titular de la cartera, sino enviar un mensaje de confianza a los mercados internacionales para recuperar la estabilidad macroeconómica del país.