La geografía de Chile es el resultado de fuerzas tectónicas, oceánicas y biogeográficas extremas actuando en simultáneo: la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana genera el arco volcánico andino y los terremotos más intensos del planeta; la corriente de Humboldt enfría el Pacífico y crea un doble efecto sombra de lluvia que mantiene al Atacama como el desierto no polar más árido de la Tierra; y el aislamiento de Rapa Nui generó niveles de endemismo que la convierten en un laboratorio evolutivo único