Francia tiene un nuevo submarino de 5800 toneladas que es increíblemente silencioso

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Francia acaba de recibir un nuevo submarino nuclear de ataque con el que busca reforzar su flota. Se trata de nada más ni nada menos que del De Grasse, la cuarta unidad de la clase Barracuda, una familia diseñada para sustituir a los veteranos submarinos Rubis.El buque ha sido construido por el Naval Group en Cherburgo y lleva tras completar sus pruebas en muelle y varios meses de ensayos en el mar. Su entrega marca otro paso importante en uno de los programas navales más ambiciosos de la defensa francesa.Un submarino pensado para pasar desapercibidoLa clase Barracuda, también conocida como clase Suffren, está pensada para operar durante largos periodos sin ser detectada. En la guerra submarina, el silencio es casi tan importante como las armas, pues cuanto menos ruido hace un submarino, más difícil resulta localizarlo.El De Grasse incorpora propulsión nuclear híbrida, con un reactor de agua a presión derivado de los usados en los submarinos estratégicos Triomphant y en el portaaviones Charles de Gaulle. Este sistema le permite mantener una gran autonomía y estar disponible más de 270 días al año.Sus cifras en lo que a dimensiones respecta, también demuestran que no hablamos de un submarino pequeño. Mide 99 metros de largo, tiene 8,8 metros de diámetro y desplaza más de 5.000 toneladas en inmersión. Además, puede llevar 65 tripulantes y comandos para operaciones especiales.Eso sí, la discreción no es su única ventaja. También está preparado para escoltar fuerzas navales, vigilar grandes zonas marítimas, apoyar la disuasión nuclear francesa y participar en misiones junto a aliados. En un momento en el que la guerra bajo el agua vuelve a ganar peso, cada nuevo submarino moderno cuenta.Misiles, torpedos y una flota que seguirá creciendoEl armamento del De Grasse es otro de sus puntos fuertes. Puede lanzar misiles de crucero navales contra objetivos terrestres, torpedos pesados F21 y misiles antibuque Exocet SM39 modernizados. Esa combinación le permite atacar barcos, submarinos y posiciones en tierra desde una plataforma muy difícil de detectar.El torpedo F2, de hecho, se está convirtiendo en una pieza cada vez más relevante para varios aliados europeos. Países Bajos ya ha apostado por este sistema francés para sus futuros submarinos Orka, en una señal de que la OTAN está reforzando su guerra submarina con tecnología de Naval Group.El De Grasse se suma a los Suffren, Duguay-Trouin y Tourville, que ya están en servicio. Todavía faltan dos unidades más, Rubis y Casabianca, actualmente en distintas fases de construcción y previstas para ser entregadas antes de que termine la década.De igual forma, es importante remarcar que Francia no es la única potencia que está acelerando bajo el mar. China también ha llamado la atención con diseños más discretos y difíciles de rastrear, como su misterioso submarino “sin vela” pensado para reducir su detección bajo el agua.Con el De Grasse, Francia gana un submarino más silencioso, moderno y versátil. Y, sobre todo, refuerza una capacidad que será fundamental en los próximos años: moverse bajo el mar sin ser visto.