La contaminación asociada a la fabricación de los coches eléctricos y, sobre todo, de sus baterías, lleva generando discusiones y ríos de tinta desde hace eones, sin que ninguno de nosotros tuviese demasiado claro cómo se estaban recogiendo y reciclando las cientos de miles de baterías que van llegando al final de su vida útil una vez sustituimos el vehículo.Por supuesto, como es obvio, existen diversas investigaciones en curso para recuperar metales pesados y otros elementos de las baterías alrededor del planeta, así como avances más concretos en China a la hora de "revivir" baterías y utilizarlas luego para un montón de cosas como podrían ser bancos o pilas gigantes con energía para emergencias o incluso almacenamientos para hogares con autogeneración.En todo caso, continúan los estudios, las reuniones y los acuerdos, ahora con gigantes del automóvil como BMW, Volvo o Renault discutiendo los pormenores de la manufactura de baterías con Xiaomi, Google y la mismísima CATL, a la postre el mayor proveedor de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento a nivel global.Y no es nada baladí, pues CATL (Contemporary Amperex Technology Co., Limited) se ha llevado el tema a la Semana de Acción Climática de Londres anunciando una alianza mundial para la estandarización en la fabricación, reciclaje y reutilización de baterías de coches eléctricos en múltiples implementaciones posteriores. BMW arrasa con su "Nueva Clase": 50.000 personas ya han reservado el iX3 que promete 800 km de autonomíaLa economía circular es el objetivo y el horizonte de esta nueva alianzaPor supuesto, la idea de estas empresa es la de diseñar y redactar un marco unificado de economía circular, así como un camino estructurado para el desarrollo y futura gestión de los activos de baterías disponibles, regulando el ciclo de vida e introduciendo criterios uniformes para las pruebas, desmontaje simplificado de paquetes de almacenamiento energético y por supuesto, también para la re-manufactura de las celdas.Así pues, ya está en marcha la Guía de Diseño Circular de Baterías que nos permitirá dejar de discutir con todo el mundo sobre cómo se reutilizan este tipo de componentes, definiendo ya todos los enfoques, parámetros y métricas de evaluación y también unas normas de diseño que permitan a los diferentes operadores calcular con precisión el valor de sus activos dependiendo de las tasas de degradación y las reglas establecidas en el ciclo de vida una vez estandarizado.Es la Fundación Ellen MacArthur quien coordina esta colaboración entre empresas de diferentes sectores, siempre con el objetivo de reducir la huella de carbono y crear un marco para un reciclaje efectivo en circuito cerrado que permita contener las emisiones de la cadena, sobre todo las procedentes del procesamiento de materias primas, minería y metales pesados.CATL y su filial, Brunp, anuncian una reducción de esta huella de carbono de un -32% utilizando componentes reciclados, así como el procesado de más de 210.000 toneladas de residuos de baterías en 2025, habiéndose recuperado una cifra tan positiva como el 99,6% de los minerales más importantes. Una de las unidades del Tesla Model S en la planta de Fremont, en CaliforniaAvances también en Europa, con los vehículos comerciales y de transporte como protagonistas principalesSegún contaban los compañeros de CarNewsChina, también hay planes para expandir a Europa este tipo de enfoques de economía circular, habiéndose firmado ya una asociación entre CATL y Octopus Energy para potenciar una red europea de vehículos comerciales y un sistema de cambio de baterías para grandes camiones.Este tipo de proyectos de eficiencia, con más de 1.000 cerrados o en proceso, han permitido reducir las emisiones de las fábricas de CATL en un 77% desde 2022, un hito enorme y que ha permitido al mayor fabricante de baterías para coches eléctricos de todo el planeta alcanzar la neutralidad operativa en cuando a su huella de carbono ya en el pasado año 2025.Ya veremos con el tiempo si estas normas suponen una mejora sustancial en estas medidas de eco-sostenibilidad, que por supuesto son más rígidas en Europa pero deberían seguirse en todo el mundo por qué, ciertamente, es que no tenemos otro planeta ni un plan B ante los cambios climáticos causados por el hombre en la Tierra.