Durante más de una hora, el partido tuvo un solo dueño. Marruecos se adueñó del balón desde el pitido inicial de Wilton Sampaio y arrinconó a una Holanda planteada con defensa de cinco, incapaz de pasar del centro del campo. Frenkie de Jong y Gravenberch vivieron aislados, sin opciones de hacer llegar el balón a Brobbey, mientras los de Ouahbi generaban ocasión tras ocasión.Seguir leyendo....