España y Austria, rivales en dieciseisavos en Los Ángeles, sólo se han medido una vez en un Mundial. Fue el que abrió la fase de grupos de Argentina'78 y los centroeuropeos se impusieron 2-1. Daniel Ruiz-Bazán (Sopuerta, 75 años) marcó el único gol español. El vizcaíno, segundo máximo goleador de la historia del Athletic (199), sólo superado por los 335 de Zarra, ganó dos Ligas, una Copa y una Supercopa. Jugó 25 partidos con España, entre ellos el Mundial Argentina'78 y la Eurocopa Italia'80 y firmó 10 goles. El mítico delantero evoca aquel partido y un torneo en el que La Roja no pasó de la fase de grupos. - ¿Cómo recuerda aquel partido de Austria y su gol? - Estamos hablando de algo que sucedió hace 48 años. Perdimos 2-1. Luego empatamos con Brasil (0-0) y ganamos a Suecia (1-0), pero caímos eliminados. Hoy habríamos pasado como terceros. - Fue titular ante los austriacos. - El titular en la fase de clasificación fue Juanito, pero le sacaron tarjeta en el último partido (el del botellazo de Belgrado) y no podía jugar. La Federación hizo una reclamación, pero no se la quitaron y jugué yo. - Ante Brasil volvió Juanito y usted se fue al banquillo. - El seleccionador era Kubala, que a mí me quería mucho. A todos los vascos por la forma que teníamos de ser, de muy entregados y que nunca dábamos un problema en el vestuario. Estando en el banquillo con Brasil a falta de diez minutos para el descanso me dice 'caliente, que va a salir luego la segunda parte'. Me voy al vestuario y me pongo a hacerlo en un cuarto que teníamos para ello. Llega mi gran amigo Quini y me dice 'enano, así me llamaba, deja de calentar que se ha jodido el tema, que no sales'. - ¿Qué pasó? - Hubo ciertas protestas de jugadores a favor de Juanito. Querían que siguiera en el campo. Hubo un par de ellos o tres que decían, 'si quita a Juanito, ¿quién va a meter goles?' - ¿Quiénes fueron? - Gente afín a su equipo, por decirte algo. Sin dar nombres. - Y contra Suecia tampoco jugó. - Ya no volví a jugar. En aquella época había mucho respeto al Madrid, Barcelona y Atlético Madrid. Tenían mucha fuerza sobre el seleccionador. Mi 'premio' por marcar a Austria fue no volver a jugar en el Mundial. Pero, ojo, que fue una experiencia bonita. Disfruté mucho porque la compañía de Quini para mí fue extraordinaria. - ¿Se hicieron íntimos en Argentina? - No, ya venía de antes nuestra gran relación, pero allí se intensificó. Dormíamos juntos y hacíamos las bromas juntos. - En la recordada La Martona, un lugar de concentración muy polémico por sus deficiencias. - Estaba a casi a 100 kilómetros de Buenos Aires. Cada vez que teníamos que ir eran dos horas de autobús. No sé a quién se le ocurrió ir allí. La Federación mandó a alguien unos meses antes para inspeccionar el sitio y no merecía la categoría de la selección. Eran unos bungalows de verano y nosotros estábamos en pleno invierno allí en Argentina. Las instalaciones dejaban mucho que desear. Nos moríamos de frío allí. Dormíamos vestidos, no te digo más, con el pantalón y la camiseta del chándal. Quini se despertaba cada mañana con la nariz roja como la de un payaso del frío que había pasado. Era un sitio adecuado para un campamento de verano, pero no para ir en invierno. - Cuénteme su mejor anécdota con Quini en aquel Mundial. - Nos aburríamos y siempre estábamos maquinando algo. Teníamos una enorme vigilancia policial e hicimos relación. Un día Quini le dice a uno '¿por qué no nos dejáis pegar unos tiros?' Uno de los policías que era muy majo dice 'para mañana os lo preparo'. Vino con una escopeta, montamos en una pickup y nos alejamos un par de kilómetros de la concentración. Empezamos a disparar y de repente vemos que se acerca una gran humareda de humo. Como en las películas de indios. Era la Policía, movilizada porque había oído disparos cerca de la concentración de España. Gritaron 'armas al suelo, manos arriba'. Quini creo que tenía descomposición del miedo que pasó el pobre, je, je. Luego se aclaró todo cuando el que estaba con nosotros le dijo que éramos jugadores. - ¿Aquella España mereció más en el Mundial? - Teníamos un equipazo, empezando por Arconada, Miguel Ángel, Urruti, Migueli, Asensi, Leal, Cardeñosa, Quini, Juanito, Marañón, Santillana... No hicimos un mal Mundial, pero un pequeño descuido con Austria nos mandó a casa. Ellos eran un equipazo, con Prohaska (jugó en Roma e Inter), Jara (Valencia) y Krankl, un delantero que luego fichó el Barcelona y de una fortaleza tremenda. Se pegaba con todo el mundo y no perdonaba en el área. Muy parecido a Quini, de esos que dices 'siempre les va el balón a ellos en el área'. No era casualidad. Era ver el fútbol. - Usted tenía eso también. - Si. Intentaba adivinar qué iba a pasar. Recuerdo un gol que le metí al Madrid. Era un balón alto y pensé Bonet y Miguel Ángel se van a chocar. Así fue. Me llegó el balón y marqué. - Hizo 199 goles con el Athletic y 10 con España. - Le voy a dar un dato curioso, algo más de la mitad son de cabeza pese a que medía 1,71. Para el remate de cabeza no solo es ser grande, sino que está la anticipación, que tengas una buena potencia de piernas y te adelantes al defensa para dejarle con el molde. - Helmut Senekowitsch, el seleccionador austriaco, dijo que las víspera que le preocupaba «la listeza de Dani en el área». Luego le entrenó en el Athletic. ¿Cómo era? - Un gran entrenador y una gran persona. Recuerdo los entrenamientos de los lunes, los que más costaban porque estás cansado del domingo. Decía 'a dar vueltas'. Y a mi a la segunda vuelta me decía, 'Dani, venga para acá'. Me salía de correr me decía 'vamos a jugar al palito'. - ¿Qué juego es ese? - Poner el balón al borde del área grande a ver quién le daba al larguero. Me ganaba muchas veces. Tenía mucha clase, aunque alguna vez le dejaba. Al entrenador no hay que enfadarle, je, je. - ¿Y Kubala cómo era? - Una persona extraordinaria. Teníamos una gran relación. Cuando me enteré de que se estaba muriendo fui a Barcelona. Entré en la habitación, pero no pudimos despedirnos porque estaba sedado. Estuve con la familia y me dijeron 'no sabes lo que te quería Kubala. Siempre hablaba de Dani esto y Dani lo otro'.