Marruecos protagonizó una de las grandes historias de este Mundial al eliminar a Países Bajos en una agónica tanda de penaltis después de rescatar el partido en el minuto 90 y dominar una prórroga en la que estuvo más cerca de la victoria. Los Leones del Atlas, que llegaron a verse eliminados tras el gol de Gakpo, se aferraron al encuentro hasta el último instante gracias a un cabezazo de Issa Diop y terminaron encontrando el premio desde los once metros para sellar su pase a los octavos de final. El encuentro arrancó con intensidad y alternativas para ambos conjuntos. Marruecos avisó pronto en un partido de máxima exigencia física que dejó acciones duras desde los primeros minutos, como el golpe de Saibari sobre Van Hecke o la posterior brecha sufrida por el central neerlandés tras un choque con Mazraoui. Verbruggen apareció pronto para sostener a los hombres de Ronald Koeman y Bono respondió antes del descanso para mantener el empate en un duelo que se jugaba a un ritmo frenético. Tras el paso por vestuarios, Marruecos comenzó a encontrar más espacios y estuvo cerca de adelantarse en varias ocasiones. Hakimi estrelló un balón en el larguero y poco después Van de Ven apareció de forma providencial para impedir otro remate del lateral cuando el gol parecía inevitable. Sin embargo, cuando mejor estaban los africanos llegó el golpe neerlandés. Gakpo aprovechó una de las pocas concesiones defensivas de los de Ouahbi para adelantar a Países Bajos a falta de veinte minutos. El tanto pareció acercar la clasificación a los neerlandeses, pero el combinado magrebí se negó a rendirse. Los norteafricanos aumentaron la presión con el paso de los minutos y encontraron la recompensa cuando el encuentro se encontraba en los últimos instantes del tiempo reglamentario. Talbi encontró espacio en la banda y puso un centro preciso al área, que Issa Diop convirtió en el empate con un poderoso cabezazo que silenció a la afición naranja y envió el duelo a la prórroga. A partir de ese momento el partido cambió por completo de dueño. Marruecos tomó el control del balón y comenzó a jugar cada vez más cerca del área rival ante una selección neerlandesa incapaz de reaccionar. La ocasión más clara de la eliminatoria llegó en el minuto 96. Rahimi dejó atrás a su marcador con un recortetan estético como efectivo y se presentó completamente solo ante Verbruggen, que firmó una intervención extraordinaria para evitar el 1-2. Aquella parada mantuvo con vida a Países Bajos, pero no cambió la dinámica de una prórroga dominada por los africanos. Talbi continuó generando peligro con sus centros, Hakimi siguió apareciendo por todo el frente de ataque y Marruecos acumuló acercamientos mientras los neerlandeses se limitaban a resistir. De hecho, los hombres de Koeman llegaron a pasar más de media hora sin rematar y alcanzaron los penaltis aferrados al trabajo defensivo y a las intervenciones de su guardameta. La tanda estuvo a la altura del dramatismo vivido durante los 120 minutos. Koopmeiners abrió el fuego con acierto para Países Bajos, pero Aynaoui respondió enviando su lanzamiento al larguero. Cuando los neerlandeses parecían tomar ventaja, Justin Kluivert estrelló su disparo contra el poste y devolvió la vida a Marruecos. Rahimi igualó la serie, Weghorst y Talbi mantuvieron la igualdad y Timber desperdició una oportunidad de oro enviando fuera el cuarto lanzamiento neerlandés. Hakimi tampoco aprovechó el regalo y golpeó el palo, prolongando la incertidumbre hasta el último turno. Entonces apareció Bono. El guardameta marroquí detuvo el penalti de Summerville con una mano y dejó el destino en los pies de Saibari, que no tembló. Su disparo acabó en la red y desató la locura de una selección que nunca dejó de creer y que acabó derribando a Países Bajos después de una remontada construida a base de fe, resistencia y personalidad.