Como las avemarías que rezan las vísperas las hermanitas de la caridad, como los pastelitos de gloria y las yemas de santa Teresa. Así salió la corrida de la divisa sevillana de Ave María. Uno tras otro, seis torillos para rozar la gloria, para alcanzar el cielo. Terciaditos, y todos los itos que se quieran poner. Castañitos, coloraditos, negritos, con sus pitoncitos, su castita y hasta mansitos. Pero todos moviéndose, prestos a los engaños, manteniendo el interés de la tarde , manteniendo el interés de un público festivo que estuvo pendiente de lo que sucedía en el ruedo. Y todo por la tantas veces añorada movilidad. De todos, me quedo con el quinto, que embistió siempre queriendo coger capotes y... Ver Más