Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: EnlazaEl sistema energético colombiano enfrenta varios desafíos. El primero es la falta de gas, que también tiene repercusiones en la generación de energía eléctrica. Pero también enfrenta rezagos en materia de transmisión de energía.Es por eso que Valora Analitik habló con Freddy Zuleta, gerente de Enlaza, operador del Grupo Energía Bogotá (GEB), quien señaló que debe haber una reestructuración del sistema eléctrico y una planeación entre los proyectos de generación eléctrica y los de transmisión, con la finalidad de que el sistema funcione. Además, explicó los desafíos y retos que enfrenta el centro de Colombia en materia de energía eléctrica.Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: Alejandro Correa-Valora Analitik¿Existe un déficit de energía en Bogotá?No tenemos un desabastecimiento. No hay ninguna zona de Bogotá o de La Sabana o el centro de Bogotá que sufra un racionamiento de los que ya están conectados. Pero lo que no saben es que ya van meses, por no decir un par de años, que no se han podido aceptar nuevas disponibilidad de servicio para proyectos de crecimiento.Industriales, data centers, proyectos que podrían ya ser parte de la demanda, generar empleos en el centro del país, generar crecimiento y desarrollo, han tenido que ser parados o frenados. Algunas unidades residenciales tuvieron que frenar porque no había forma de que el distribuidor garantizara que los podía conectar una vez estén listos. Un proyecto industrial, un data center no se hace si no le garantizas que le va a entregar la energía. Se van a otro lugar donde sí pueda tener el suministro eléctrico garantizado. Ahí perdimos un montón de oportunidades de crecimiento industrial.La gente cree que porque sigue teniendo energía, cuando decimos que va a haber una restricción, es mentira, que es que les echamos la culpa, que es que es una forma nosotros de presionar que no se opongan a los proyectos. No es mentira. Lo que pasa es que no lo ven porque son cosas que pudieron haber estado generando empleo, generando ingresos, y no están, y no están porque no había disponibilidad eléctrica para atenderlos.Ahora viene el metro (de Bogotá), viene Regiotram, viene una ola enorme de vehículos eléctricos, que cada vez está siendo más popular, viene un crecimiento de la demanda de energía importante. Eso va a llevar a un punto en el que las fuentes de energía que tiene el centro del país no sean suficientes.¿Cuáles son los proyectos que más destaca para garantizar la seguridad en transmisión eléctrica?En este momento tenemos más o menos 1.700 kilómetros en construcción. Empiezo por el proyecto que todo el mundo más recuerda, que es Colectora, son 500 kilómetros, 470 kilómetros de líneas de transmisión. El atractivo de Colectora es que llega a la media alta Guajira, y por lo tanto, es la línea que va a conectar al país con la energía eólica.En La Guajira tiene un potencial enorme. Vamos a llegar con ese proyecto, ponerlo en servicio mucho antes de que estén los generadores. Sin embargo, sabemos que es nuestra responsabilidad hacerlo, independiente de que no haya generación inmediata para conectarse, precisamente porque también entendemos que los generadores están a la espera de que haya una línea de transmisión. Aunque no es el escenario que se quisiera, anticipamos que, después de la línea de Colectora, los parques eólicos solo van a estar entre año y medio y dos años después. Ojalá fuera antes, pero es difícil.Sabemos que el detonante para que los parques arranquen su construcción es precisamente que la línea esté, y por eso seguimos trabajando. Ahora vamos en el tramo sur, ya lo vamos a energizar en unos días, y en el tramo norte, que es el que va de Cuestecitas hacia arriba, hacia la Uribia, en la subestación Colectora, vamos por encima de 80 % de avance. Entonces, está dentro de lo esperado y es el proyecto que más cercanía tiene con el concepto de transición energética.Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: Enlaza¿Cuánto se invirtió en Colectora?Colectora tiene una inversión cercana a los US$300 millones. Puede que el número va a cambiar un poco hacia el final con el cierre del proyecto, pero es una inversión bien relevante. Todo el proyecto Colectora transmitirá una energía equivalente a la que consume Medellín.¿Todo fue de Enlaza?Sí, es una inversión que hace el Grupo Energía Bogotá (GEB). Enlaza es el operador y el que ejecuta los proyectos, pero la inversión en el activo es una inversión del GEB.¿Le pueden decir al mercado que para el primer trimestre de 2027 entraría Colectora?Así es. Se lo hemos dicho a los generadores, están todo el tiempo preguntándonos, los generadores de La Guajira, y en general gremios como SER Colombia, que reúne a todos los generadores de renovables no convencionales. La información con ellos siempre ha sido que el primer trimestre de 2027 el proyecto va a estar.¿Qué porcentaje de la demanda se vería beneficiado con sus planes de expansión de red?Suroccidente es un proyecto que une Antioquia con el Valle del Cauca, que permite que mucha más energía de la gran cadena de generación antioqueña esté disponible para el mercado del Pacífico.No significa que entremos más energía al sistema, como en el caso de Colectora, lo que hace, y de hecho, el proyecto se llama refuerzo suroccidente, es darle más capacidad de interconectar Antioquia con el Pacífico. Yo puedo subir energía del sur del país desde Tolima y llega al Valle del Cauca, o hacia arriba si Antioquia la necesitara, o al contrario, usar la energía que se genera en Antioquia para darle más confiabilidad y opciones al Pacífico. Esa interconexión funciona en cualquiera de los sentidos.Ahí no es que estemos incorporando más generadores, estamos dándole más caminos a la energía para llegar de un lugar a otro. El proyecto Chivor-Bacatá también es un segundo anillo alrededor de Bogotá. Es como una especie de segundo piso. Ahí tampoco hay generaciones adicionales para nadie.Lo que estamos haciendo es permitiendo que en el centro de Bogotá, alrededor de la Sabana de Bogotá, tenga más capacidades, como más autopistas, que permiten flexibilidad en la operación del sistema. El proyecto Sogamoso sí genera un nuevo camino de generación, de conexión con la generación para el centro del país. Al interconectar Hidrosogamoso, que está en Santander, con el centro del país, con esta subestación norte, le das a todo el centro una nueva fuente de energía que hoy no tiene. Al crecer la demanda en el centro, va a llegar un punto si solamente pudiéramos utilizar las generaciones que hay adentro del centro del país, es decir, si solo pudiéramos usar el Guavio o Termozipa.Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: Alejandro Correa-Valora AnalitikHay un punto en el que esas centrales ya no alcanzan a atender la demanda del centro del país. Sogamoso sí es una línea de 500 kilovoltios que permite que la energía del Santander, de Hidrosogamoso específicamente, pueda llegar al centro del país. Ahí sí estará conectando el centro con una nueva fuente que antes no estaba. Ese camino sí es nuevo de acceso a generación adicional. Bonda ya lo inauguramos, lo pusimos en servicio, pero también es una línea en Santa Marta (Magdalena) que genera más flexibilidad al Caribe, que tiene tantas restricciones.El concepto de restricciones es que no se logra atender a todas horas la demanda. Se tienen momentos donde la demanda supera las energías disponibles. Bonda brinda más acceso y permite que las restricciones se disminuyan y que la energía en el Magdalena y en el Caribe mejore.Lo que el sistema intenta es entregarles a todos los consumidores la energía más barata posible, más limpia posible, y con el mayor nivel de confiabilidad. Para eso, se necesita una línea de transmisión robusta, un tramo se cae por cualquier razón, un accidente, un corto, cualquier cosa, pero se tiene otro camino para llegar.Entre más sólida sea la línea de transmisión, más fácil es garantizar la energía más limpia, más barata y más confiable para todos los colombianos todo el tiempo. Es una gran parte de la línea de transmisión, tienen esa función, es mejorar la confiabilidad, mejorar la interconexión.¿Existe un rezago en la expansión de la red?Es una combinación de muchas cosas. Sí hay un rezago, sí tenemos menos líneas de transmisión de las que deberíamos, pero sería injusto asignarle la responsabilidad a una sola cosa. Nuestro sistema planea la expansión del sector eléctrico, y desde hace muchos años lo hace, y ha hecho, un buen trabajo. El sistema colombiano es un buen sistema, pero de unos años para acá hemos tardado en identificar los proyectos de transmisión.Hemos tardado porque hoy generar se hace a través de plantas solares o eólicas que se construyen en tiempos cortos. Son proyectos más pequeños que se construyen más rápido. Hace unos años, cuando se decía, voy a ser Hidrosogamoso o Hidroituango, entre ese momento y el que entraba el proyecto, pasaban 12 años o 15 años, y era lo normal por estudios, licencias, temas prediales, entre otros.Todo eso tardaba tiempo. En esos 12 o 15 años, tres o cuatro años antes, se hacía la convocatoria para construir las líneas de transmisión que se necesitaban y en dos o tres años las hacíamos.Hoy por hoy es todo lo contrario. Un proyecto de generación se construye muchísimo más rápido porque es más pequeño y más concentrado, y tiene menos necesidades de proceso constructivo, mientras que las líneas de transmisión se están tardando más. Los procesos de licenciamiento ahora son más complejos, los procesos sociales también, y el tema constructivo termina extendiéndose más.Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: Alejandro Correa-Valora AnalitikEl proceso de planeación tendría que cambiar, y el planeador debería decir: voy a tener esa generación dentro de seis años, tengo que hacer la línea de transmisión ya. Primero la línea de transmisión después de la generación, no al contrario. El modelo de planeación anterior ya no nos funciona. Lo que ha pasado es que como no hay tantos generadores diciendo: “yo voy a hacer proyectos”, precisamente porque no hay líneas, ninguno pone una garantía con tanta anticipación. Tampoco salen los proyectos de transmisión.Entonces, estamos en una especie de círculo vicioso donde alguien tiene que tomar la decisión, tener la voluntad política de decir; yo voy con las líneas a dar las señales hacia donde debe crecer el sistema, no al contrario. Esa es la razón principal por la que tenemos el sistema tan atrasado. Los proyectos que van saliendo tardan mucho más de lo que tardaban históricamente.Entonces, se demoran proyectos como Sogamoso, como Norte, Suroccidente, la misma Colectora, que debía estar lista en 2022, va a estar lista en 2026, cuatro años después. Obviamente, aquí hubo pandemia, hubo un territorio de consultas previas que nunca había pasado antes en el país, que un proyecto necesitara 250 consultas previas, pero son cuatro o cinco años de retraso.Pero no solamente estamos rezagados en materia de transmisión de red, sino también en generación. Es un círculo vicioso. En La Guajira los proyectos ya están identificados, ya tienen estudios, algunos de ellos incluso tienen licencia, y no se empiezan a construir porque la gente no confía en que en La Guajira se puede trabajar, y parte de esa no confianza es que la línea de transmisión aún no está lista.¿Qué decisiones consideran indispensables para destrabar la infraestructura eléctrica?Por un lado, lo que te acabo de decir. Lo segundo es que hay que reconocer que hay proyectos en el país que tienen niveles de afectación ambiental distintos, e incluso hay algunos proyectos que tienen un beneficio ambiental. No se puede exigir el mismo proceso de licenciamiento ambiental para una mina a cielo abierto, con hectáreas y hectáreas deforestadas, o que requiera productos químicos, con una línea de transmisión que pasa con una torre cada kilómetro, no toca absolutamente nada en el medio y no vuelve a interferir con el medio ambiente para nada.Además permite la incorporación de energías limpias al sistema y apagar térmicas, que están generando energía a partir de carbón, 90.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente al mes. La forma de apagar eso es reemplazando por la energía limpia, pero la única forma de tener esa energía es con líneas de transmisión.¿Qué se puede mejorar en la forma de hacer la consulta previa?No hay problema con la consulta. En el grupo creemos que es correcto y está bien decirle a una comunidad étnica, yo voy a utilizar su territorio de alguna forma, voy a generarle unos impactos, evaluemos. Yo le explico bien de qué se trata el proyecto, usted me ayuda a medir cuáles son los impactos que ese proyecto va a tener sobre su cosmovisión, su vida y su economía, y encontramos una manera de compensarlos. Los minimizamos hasta donde sea posible, los evitamos cuando se pueda, y los que definitivamente no son evitables, pues los compensamos.Llegamos a una conversación correcta, justa sobre eso. Eso nos parece bien, nosotros no tenemos problema con eso. No somos de la línea de que hay que acabar la consulta previa ni nada parecido. Pero sí hay elementos de reglamentación que se necesitan, porque si no pasa lo que nos está pasando en Colectora, eran 235 comunidades. Inicialmente pensamos que eran 50.Cuando licenciamos, resultaron que ya eran 235. Hoy por hoy todavía siguen llegando comunidades que el Ministerio las certifica y las acoge, pero nunca estuvieron, no vivían en el país y aparecen, crecen y siguen creciendo. Entonces, hay que regular algunas cosas, hay que tener ciertos límites, hay que definir ciertas cosas que harían el proceso más viable, más razonable y más justo.Freddy Zuleta, gerente de Enlaza. Imagen: Alejandro Correa-Valora Analitik¿Cómo evitar que esta regulación, que en principio tiene un fin loable, se convierta en un negocio para algunos?Hay que reglamentar mejor esos procedimientos de certificación de comunidades, de identificación de líderes. Hay muchas cosas que requieren ser reguladas de una manera más adecuada para evitar abusos, desviaciones, para que todo esté dentro de lo que es razonable, y siga siendo justo, correcto con las comunidades y con los impactos del proyecto.El proceso también es desgastante, largo, tedioso, con muchas fases, etapas, con asesores que quizás no serían necesarios en un proceso de diferentes rondas, que podría funcionar un poco distinto. Y más bien los recursos que desgastas en un proceso tan largo, ir a compensar esos efectos de una mejor manera con las comunidades. Entonces, cuando se sale de control, termina siendo negativo lo que sigue teniendo una buena intención.¿Cuánto podría ser el gasto de lo que se le puede ir a un proyecto en consultas previas?Por ejemplo, en Colectora solo el concepto de consultas previas está por encima de $50.000 millones. A eso hay que sumarle lo que vale el tema predial, que es el uso del suelo, no es un tema menor.Insisto, siendo la consulta previa un mecanismo razonable de participación, razonable de compensación de efectos en comunidades étnicas que no tendrían otra manera de defender sus derechos, siendo eso así, aún nos falta reglamentación para que el mecanismo no desborde las posibilidades reales de que un proyecto se pueda ejecutar.La compañía ha aprendido a hacer esto por la cantidad y la obligación que significa estar en 500 kilómetros en territorio étnico. No hay otro proyecto tan grande ni ambicioso, lineal en Colombia. Pero sigue siendo un tema complejo, un tema que necesita cuidado, necesita planeación. Este proyecto podría entregar al país 9 % de la generación. Al meter esa, con meter 20 gigas, y si se va a meter 2.7 gigas, se está inyectando entre 15 % y 20 % más de generación al sistema. Colectora le contribuirá entre 10 % y 15 % a la energía generada en Colombia.¿Qué previsiones tiene acerca del fenómeno de El Niño?Tiene un potencial de afectarnos de manera importante. Porque no hemos preparado muchas cosas para estar listos. Muchas líneas de transmisión que ayudarían a que el efecto se amortiguara en algunas regiones y en algunas zonas no están listas, y los proyectos de generación de La Guajira que pudieran haber inyectado esos dos gigas adicionales o 2,7 gigas adicionales al sistema no están listos.Desafortunadamente, sí tenemos un nivel de exposición, y eso sumado a que en el sistema energético colombiano la generación térmica y específicamente la generación con gas es el amortiguador, es el que le inyecta confiabilidad al sistema.Cuando tienes también escasez de gas o un gas caro, el fenómeno del niño termina generando un riesgo mayor de desabastecimiento eléctrico. La probabilidad de que empecemos a tener algunos tipos de restricciones en los consumos programados en ciertas zonas, en ciertas horas, sí existe.¿Puede haber racionamiento en caso de que haya un fenómeno prolongado?Claro que sí, y seguramente en unas zonas más que en otras, esto no es un tema de quién es ni más rico ni más importante, sino de quién tiene o no tiene más capacidad de llegar redes. Eso es dependiendo de qué tan interconectado esté todo. Si todo estuviera superinterconectado, eventuales restricciones o eventuales racionamientos serían completamente parejos para todo el mundo. El centro del país, por ejemplo, es uno de los más vulnerables, la zona que llamamos oriental. La Sabana de Bogotá hacia Boyacá es una de las zonas con más riesgos de sufrir restricciones en su oferta de energía.¿Esto sería a causa de la falta de generación eléctrica, producto también de un déficit estructural de gas?Suma todo. Es que no han entrado todas las plantas que podrían, no ha entrado todo de Hidroituango, por ejemplo, no ha entrado toda la generación eólica que podría venir de La Guajira. Entonces, es la combinación de no tener suficiente energía, suficientes líneas que lo conecten a todas las fuentes al mismo tiempo, suficiente gas o gas caro. La suma de todo eso claramente no es el escenario que nadie quisiera tener que administrar.¿Qué más soluciones existen?Venimos trabajando en eso. Este último año, afortunadamente, hubo un giro importante que lo tenemos que reconocer y agradecer y valorar, suficientemente en el Ministerio de Ambiente y en la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) que entendieron esto, que no podían frenarse más estos proyectos, se liberaron las sustracciones, se reiniciaron los procesos de licenciamiento, y ya hoy una parte importante de los procesos de licenciamiento están terminados y el proyecto está en construcción. Seguimos trabajando para entregarle esos proyectos del centro del país hacia máximo tercer trimestre del próximo año (2027).¿Qué decisiones debe tomar el próximo gobierno en caso de que llegue un Niño intenso?El gas es clarísimo, hay que habilitar los proyectos que permitan el suministro. La regasificadora en Ballenas es un proyecto real que permite el abastecimiento de gas a un precio y tiempo razonable. Lo importante es que el país tenga el gas que necesita a un precio que pueda pagar.Eso genera la confiabilidad, no solo en el suministro de gas para las personas, sino en la energía en generada a través de gas, que le da firmeza, confiabilidad al sistema. Hay que garantizar que los proyectos que están en camino se hagan, se terminen. O sea, hay que recuperar la confianza en La Guajira y hay que acelerar los proyectos de generación allí a partir de la entrada de Colectora.Creo que de manera más estructural hay que repensar todo ese proceso de planeación de la expansión y de viabilidad ambiental de proyectos que no tienen efectos ambientales importantes, en cambio, sí tienen beneficios ambientales enormes. El país tiene que ser capaz de medir, cuando evalúa una licencia ambiental, no solo el impacto que tiene hacer el proyecto, sino el impacto que tiene no hacerlo.Destacado: Grupo Energía Bogotá sigue a la expectativa de una eventual oleada de calor en 2026; señaló que el sistema se está preparando¿Cuánto tienen invertido en todos sus proyectos?Este año (2026) estamos sobrepasando $1 billón en inversión. El año pasado fue de $1,1 billones a $1,2 billones. Todo eso es del GEB y solo son líneas de transmisión. Eso sin contar todas las inversiones en generación y en distribución.