La noticia, un mazazo, sobrevino el 19 de junio de 2014, apenas unos minutos después de que la selección de Costa de Marfil abandonase el césped del estadio Nacional de Brasilia tras haber perdido ante Colombia (2-1) el segundo partido del Grupo C del Mundial celebrado en Brasil. Al igual que sus compañeros, Kolo y Yaya Touré entraron al vestuario física y anímicamente exhaustos. Y entonces recibieron una llamada telefónica de su familia que acabó de hundirles: Ibrahim, su hermano pequeño, enfermo de cáncer desde hacía meses, había fallecido en Manchester (Gran Bretaña) a los 28 años. La Federación Marfileña de Fútbol les dio permiso para abandonar la concentración y viajar en el primer avión hacia Inglaterra. Sin embargo, ambos hermanos decidieron quedarse en Brasil. La selección africana había vencido a Japón en su inicial cita mundialista , así que el tercer y último choque de la fase de grupos frente a Grecia era decisivo para conseguir pasar a octavos de final por primera vez en su historia. Kolo y Yaya Touré jugaron ese partido con el corazón roto. Ambos fueron titulares, el primero en la defensa y el segundo en el centro del campo, sin imaginarse que en aquel fatídico junio brasileño el destino había decidido cebarse con ellos. Costa de Marfil cayó eliminada en el minuto 93 y de penalti. Tras el disgusto deportivo llegó el luto personal. Y, además de tristeza, se vivieron momentos de enorme tensión, fundamentalmente a raíz de unas duras manifestaciones de Yaya Touré en una entrevista concedida a 'France Football' días después de regresar de Brasil. Yaya confesó que le comía la culpa derivada de las exigencias a las que están sometidos los futbolistas de élite. «Al final de la temporada, yo quería quedarme cuatro o cinco días con mi hermano antes de viajar a la concentración del Mundial. Pero el Manchester City (club en el que militaba) no quiso darme esos días. Me obligaron a ir a Abu Dabi a celebrar el título de la Premier League mientras mi hermano agonizaba en la cama». Al mediano de los hermanos le dolía aún más esa situación cuando se comparaba con lo que le sucedió al mayor de la saga, Kolo. Este, entonces jugador del Liverpool (subcampeón de la Premier aquel año), sí tuvo facilidades para pasar tiempo en el hospital acompañando a Ibrahim en sus últimas semanas. Yaya, una de las estrellas del City, sintió y declaró que su club había priorizado el marketing y los festejos por encima del drama que estaban viviendo él y su familia. También reconoció que a él le había faltado determinación para dejar claro la verdadera realidad por la que estaba pasando: «Me arrepiento de no haber insistido más, de no hacerme respetar. Los dirigentes sabían que estaba sufriendo en carne propia viendo cómo se desvanecía la salud de mi hermano». Además, Yaya Touré añadió que las constantes lesiones que había padecido en el tramo final de la temporada tuvieron que ver con esa peliaguda situación anímica: «Mi cabeza había tomado el control de mi cuerpo. Estos últimos cuatro meses han sido los más duros de mi vida». Conocidas estas acusaciones, el Manchester City prefirió no hacer comentarios oficiales, pero filtraron a la prensa inglesa que nunca recibieron una solicitud formal de «permiso especial» por parte del jugador. Sea como fuere, la relación de Yaya Touré con el club inglés jamás volvió a ser la misma. Ibrahim Oyala Touré era el hermano menor de Kolo y Yaya. Al igual que ellos, se formó en la prestigiosa cantera del ASEC Mimosas en Costa de Marfil y jugaba como delantero centro. Aunque no alcanzó la categoría mundial de sus dos hermanos mayores, jugó en varios clubes de Ucrania, en el Niza francés, en Egipto, en Siria y finalmente en el Al Safa de Líbano. A inicios de 2014 le diagnosticaron un tipo de cáncer sumamente agresivo, por lo que se trasladó a Manchester, donde jugaba Yaya, para recibir tratamiento de quimioterapia en el hospital oncológico The Christie. El 4 de julio de 2014 fue enterrado en el cementerio de Williamsville en Abidjan (Costa de Marfil). El funeral se celebró según los ritos musulmanes con el apoyo a la familia Touré, de muchos amigos y conocidos, así como con la notable presencia del mundo deportivo marfileño, incluido el Ministro de Deportes, Alain Lobognon, casi todos los miembros de la directiva de la Federación Marfileña de Fútbol (FIF), clubes, futbolistas y seguidores de 'Los Elefantes'.