Hace tres años que una veintena de directivos de empresas y organizaciones bien conocidas en Barcelona se reúnen periódicamente, sin que el mundo lo sepa, para tratar de hacer de la ciudad un lugar mejor. No más próspera económicamente, ni tampoco más interesante desde el punto de vista de los negocios o el turismo, sino más habitable para quien la habita. Son primeros espadas de CBRE, el Consorci de la Zona Franca, Cushman & Wakefield, el Hospital Clínic, Moritz, Reig Jofré, Uriach, Volkswagen o Ferrer. Esta última es la artífice, junto a B lab y la escuela de negocios Eada, de esta especie de club secreto de directivos que ha puesto en marcha este curso una iniciativa que ha logrado reducir del 50% al 10% la tasa de abandono de una veintena de aulas de Programas de Formación e Inserción (PFI), aquellos cursos pensados para quienes no han logrado terminar la ESO.Seguir leyendo....