Lo que opina una soltera sobre Torrente termina por dinamitar su cita: «Me acabas de decepcionar»

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José Antonio (50) nació en Barcelona, aunque reside en Australia desde hace 14 años. En su hogar de adopción el calor dura prácticamente todo el año y por eso siente que viven casi todo el año como en unas vacaciones. Sin embargo, el empresario no ha logrado dar tan lejos de casa con su media naranja. Tanto tiempo después de partir, José Antonio siente que está dando sus últimos pasos en Oceanía y que necesita volver a España. Encontrar una compañera de viaje podría ser un buen punto de partida para regresar a su tierra. Con esa idea en mente acudió a 'First Dates Summer' la primera noche de julio. En su presentación en el restaurante, afirmó que las australianas son más calculadoras que las españolas según su experiencia. «La economía está muy bien, entonces, cualquier mujer es autosuficiente. Quizás demasiado para lo que yo soy. Cuando una mujer es totalmente independiente, el hombre es algo decorativo», expresó en su presentación. El equipo del programa lo emparejó con Anna (38), una operaria de logística rusa afincada en Guadalajara con una enorme seguridad en sí misma. Si la primera impresión sirve para marcar el tono de una cita en el 90% de los casos, la de Anna y José Antonio no planteaba muy buenas perspectivas. El soltero apuntó que las rusas le gustaban para algo temporal. «No me sentiría cómodo llevando a una chica así a un 'beach club' o a un restaurante», confesó en los totales. Y añadió que le gustaban las chicas más «estilizadas» y no «más grandes de la cuenta». Más adelante se fijaría en que no llevaba ropa interior, tachando su forma de vestir de «exhibicionista». «Soy más tradicional en ese tema, no hay que exponerlo a todo Dios», expresó en tono reprobatorio. A ella, por su parte, no le entraba en la cabeza que un hombre de 50 años buscara a alguien tan joven en lugar de una persona de su misma edad. Además, José Antonio restó más puntos al no tener ningún gesto caballeroso con Anna. Y terminó de meter la pata al querer impresionarla chapurreando algunas palabras en ruso y mezclando también el inglés. «Me parece ridículo», aseveró la soltera, que le tuvo que pedir que terminara con el batiburrillo de idiomas y se centrara en conversar en español. La falta de feeling se hizo evidente antes de que dieran buena cuenta de los entrantes, pero casi acaba en discusión cuando compartieron lo que buscaban en una pareja. José Antonio, con la excusa de sus propias vivencias, convirtió en una verdad absoluta que las chicas del este de Europa no son buenas amas de casa; «les gusta que le den todo muy hecho», aseguró. Para reafirmarse en su idea, quiso saber si a Anna se le da bien la cocina, a lo que ella respondió que prefiere que lo haga el hombre. «Tendrías que aprender a cocinar», le reclamó. La soltera dejó claro que eso no iba a pasar. Y aun así, todavía les dio la cena para encontrar más puntos de incompatibilidad. En otro momento, Anna soltó que su cita le recordaba a Al Pacino. Él se puso a imitar a Torrente, pero la rusa se quedó exactamente igual porque no lo reconoció. «¿No te gusta? Me acabas de decepcionar, chiquita», continuó el catalán, manteniendo la voz del popular personaje de Santiago Segura. «Torrente no es mi personalidad», lo cortó la soltera. «Blanco y en botella, leche. No necesito decir nada más», apuntó José Antonio en privado. Aquello no iba a ningún sitio y ninguno necesitó esperar a la decisión final para saberlo.