La Liga sorteó el pasado martes el calendario y, una vez más, los condicionantes del campeonato asimétrico son tantos que de sorteo tiene más bien poco. Antes de que la tecnológica mano inocente muestre el cronograma completo, uno ya sabe en qué jornadas serán los dos clásicos Barça-Madrid y en qué fechas, día arriba día abajo, serán los derbis contra el Espanyol. Analizado el calendario, hay cuatro detalles que no gustan demasiado al vestuario del Barça. 1. Precisamente, que el Madrid-Barça se juegue en el Bernabéu en la jornada 35 no mola demasiado. Se prefería, como en las dos últimas campañas, sentenciar la Liga en el estadio culé a pocos partidos del final. 2. Lo que ha gustado menos es, precisamente, que tres de las últimas cuatro jornadas se disputen lejos del Camp Nou. Tras visitar al Real Madrid, se jugará en Anoeta, se recibirá el Málaga y se terminará -en la jornada unificada- jugando en Getafe y sentándote en la silla de ortodoncia de Bordalás. Lo lógico del calendario sería que, en el tramo definitivo, cada equipo tuviera dos partidos en casa y dos fuera. No será el caso del Barça. 3. Los de Flick jugarán cuatro partidos de Liga entre semana y aquí sí que ha habido equilibrio. Pero el Barça jugará en laborable, en casa, nada más y menos que contra el Athletic Club y contra el Atlético de Simeone. Rivales duros de roer. Fuera, el Barça jugará entre semana en Valencia, en otoño, y en Vigo, en primavera. Y 4. Además, que ya conste que el Barça-Athletic de la primera jornada se disputará después de la jornada 2 por descanso de los jugadores mundialistas, enrarece el principio de curso. Al final se tratará, como diría el analista Rajoy, de jugar todos contra todos.Leer más]]>