Irlanda ha estrenado este miércoles la presidencia semestral de la Unión Europea marcada por una obsesión: la competitividad. Los dirigentes comunitarios han convertido el gran objetivo de la legislatura en una necesidad crucial ante la vertiginosa velocidad a la que China y EEUU están dominando el nuevo orden mundial sin reglas. Y en los próximos seis meses, se proponen impulsar acuerdos clave para el desarrollo de infraestructuras estratégicas, energías limpias y transición energética y digital. Varias de estas reformas se presentarán este mismo mes de julio y la mayoría de ellas llevan el objetivo de tenerlas aprobadas a finales de año. Como es habitual, los anhelos pueden chocar con la realidad de una UE con 27 voces donde el consenso es una misión imposible.Seguir leyendo....