El régimen copresidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha inaugurado una nueva fase en uno de sus principales métodos de represión: las confiscaciones de propiedades a opositores y desterrados. Si antes distribuía los inmuebles arrebatados entre distintas instituciones estatales, ahora los vende, los alquila o los reparte entre sus adeptos políticos.Seguir leyendo