La 'Premier League' del Congo desafía a Inglaterra

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La República Democrática del Congo tardó 52 años en volver al Mundial. Y cuando por fin regresó, el destino le tenía preparado un camino imposible de ignorar: para seguir avanzando tendrá que eliminar al país que ayudó a construir su selección. Porque 'Los Leopardos' no juegan este miércoles contra Inglaterra (18:00 horas). En muchos sentidos, juegan contra sí mismos. El recorrido hasta este cruce de dieciseisavos de final también lleva firma inglesa. Ante Portugal apareció Yoane Wissa para rescatar un empate. Frente a Uzbekistán volvió a ser decisivo con un doblete que certificó el pase junto al tanto de Fiston Mayele. Wissa nació en Francia, explotó allí y terminó encontrando en el Newcastle el escenario ideal para convertirse en un delantero de primer nivel. Llega lanzado al duelo ante Inglaterra: tres goles en dos partidos y la sensación de que el Congo tiene una referencia ofensiva capaz de competir contra cualquiera. Su rendimiento resume una idea: el Congo compite con futbolistas acostumbrados a jugar al máximo nivel. Además de Wissa, otros tres futbolistas de la selección militan en la Premier League. Aaron Wan-Bissaka (West Ham) y Axel Tuanzebe (Burnley) representan mejor que nadie el proyecto, ya que compartieron vestuario en el Manchester United entre 2019 y 2021 y hoy son las alas de la selección congoleña. Uno por derecha, otro por izquierda. Dos laterales que crecieron dentro del ecosistema más competitivo del fútbol europeo y que terminaron siendo fundamentales para devolver al país al Mundial. Wan-Bissaka llega con casi 300 partidos en Inglaterra, una FA Cup y una Copa de la Liga en el currículum. Tuanzebe acumula una vida entera dentro del fútbol inglés desde que entró siendo niño en la academia del United. Los dos pasaron por las categorías inferiores de Inglaterra. Los dos eligieron otra bandera cuando llegó el momento decisivo. Junto a ellos destaca Noah Sadiki, ahora en el Sunderland, al que, por su estatura (1,73 metros), su potencia en el tren inferior y su capacidad para abarcar campo, se le compara a menudo con N'Golo Kanté. El Sunderland desembolsó 17 millones de euros por su fichaje y, con su aportación, el equipo regresó a competiciones europeas después de 53 años. La presencia británica se amplía con Edo Kayembe, que juega en la Championship con el Watford, y el centrocampista Aaron Tshibola, que compite en la liga escocesa con el Kilmarnock. No son los únicos que en los últimos años se han moldeado en el fútbol británico, convirtiendo al conjunto africano en una anomalía dentro del torneo. Arthur Masuaku pasó seis temporadas en la Premier League y Chancel Mbemba, capitán y uno de los líderes del vestuario, representa el recuerdo de otra generación que también encontró en Inglaterra una escuela de supervivencia. Es una selección nacional que se parece más a una plantilla exportada del fútbol inglés que a un proyecto nacido en casa. El premio por superar la fase inicial es un cruce de dieciseisavos con Inglaterra. El castigo, también. Porque el Congo de Sébastien Desabre se entiende mejor mirando hacia la Premier League que hacia su campeonato doméstico. No hay casualidades detrás de esta historia. Hay una decisión. El seleccionador francés detectó que el talento congoleño estaba desperdigado por Europa y que el reto no era producir jugadores, sino convencerlos. Convocó una selección casi completamente formada fuera del país y construyó un grupo alrededor de una idea sencilla: competir con futbolistas que ya viven cada semana bajo la exigencia de las grandes ligas. Pero ahora tendrán delante precisamente a Inglaterra y hay algo casi simbólico en ese cruce: enfrentarse a la selección que pudo ser y defender la que decidieron ser. La República Democrática del Congo ya no está aquí para aparecer. Está aquí para competir. Y el siguiente capítulo tiene algo de ajuste de cuentas futbolístico: una selección hecha en Inglaterra intentando dejar fuera a los Three Lions. La 'Premier League' del Congo quiere meterse en octavos a costa del fútbol que le permitió volver a estar en un Mundial.