Algo ocurría en la calle de Caspe de Barcelona. Entraba Bini Girmay, el primer ciclista africano de raza negra que ganaba una etapa del Tour. Pero pasaba desapercibido, casi como si fuese un turista más, de los centenares que paseaban cerca del Paseo de Gràcia. Se paraba un tuck tuck’ con más visitantes de la ciudad ajenos al Tour. En cambio, el que no pasaba desapercibido era Andrés Iniesta, que no estaba casualmente por allí.Seguir leyendo....