Hacía mucho que no se veía un revuelo tal como el que ha levantado Citizen Vigilante, una película censurada en buena parte de Europa por su violencia y los temas que trata, tildados de antiinmigración, la cual ha sido escrita y dirigida por Uwe Boll, conocido, y no de forma positiva, por haber realizado varias e infames adaptaciones de videojuegos a la gran pantalla.Pero la polémica no ha hecho sino aumentar su repercusión y ya se ha confirmado que tendrá una secuela. Sin embargo, quienes hayan visto la cinta o simplemente conozcan su argumento probablemente hayan tenido una sensación de déjà vu. Porque, en realidad, Boll ha recuperado una fórmula que el cine de acción ya exploró hace más de cuatro décadas con uno de sus mayores iconos: Charles Bronson.Cuando el Estado y la policía no hacen nadaLa película en cuestión es El justiciero de la noche, estrenada en 1985 y disponible en España a través de MGM+, el canal al que se puede acceder mediante una suscripción adicional dentro de Prime Video. También puede alquilarse o comprarse en las principales plataformas de vídeo bajo demanda.Conviene aclarar, eso sí, que hablamos de la tercera entrega de la saga Death Wish, aunque en España la distribuidora decidió bautizar cada película de una forma distinta. Así, la franquicia quedó formada por El justiciero de la ciudad (1974), Yo soy la justicia (1982), El justiciero de la noche (1985), Yo soy la justicia II (1987) y El rostro de la muerte (1994), esta última también comercializada en algunas ediciones domésticas como Venganza personal. Qué las uneEs precisamente esa tercera película la que más puntos en común comparte con Citizen Vigilante. En ella, Paul Kersey regresa a Nueva York tras el asesinato de un amigo y acaba librando una auténtica guerra contra una banda que tiene aterrorizado a un barrio entero. La policía, incapaz de controlar la situación, termina permitiendo que el protagonista actúe por su cuenta.La estructura es prácticamente idéntica a la de la película protagonizada por Armie Hammer. Allí, un exmilitar decide impartir justicia cuando considera que las instituciones han fracasado frente a una ola de delincuencia. En ambos casos, el protagonista se convierte en un vigilante que actúa al margen de la ley, mientras la violencia va escalando hasta desembocar en un enfrentamiento abierto contra los criminales.Y qué las separaLas diferencias llegan sobre todo en el contexto. Mientras El justiciero de la noche reflejaba el temor al crimen urbano que predominaba en el Estados Unidos de los años 80, Citizen Vigilante traslada esa misma idea al siglo XXI, incorporando debates sobre inmigración, redes sociales y polarización política. De hecho, tanto Uwe Boll como la distribuidora de la película han reconocido que la saga protagonizada por Charles Bronson fue una de sus principales inspiraciones.