Presión y recuperación, la receta ganadora de España

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Ralf Rangnick, seleccionador de Austria, es reconocido como el principal impulsor del 'gegenpressing' o presión y recuperación tras pérdida. Es una fórmula que han recogido técnicos alemanes como Jurgen Klopp o Julian Nagelsmann, pero esta noche ha sido Luis de la Fuente el que ha sacado brillo a la fórmula de presión alta y recuperación para destruir a Austria. El seleccionador admitió ante Uruguay que había faltado fluidez y para dinamizar a su grupo ante un rival que le gusta ir de cara ha apostado por acortar la distancia entre el balón y la portería. España dejó de lado la posesión y el toque, que también hubo, para ahogar a los centroeuropeos con su propio estilo. A base de recuperar alto y correr, La Roja ha encontrado espacios y ha terminado por dinamitar la defensa austriaca, casi siempre superada por Cucurella, Baena, Lamine, Olmo y un Oyarzabal que de nuevo firmó un doblete este Mundial y ya suma cuatro goles. No sucedía desde el Mundial 2010 y España rompió esa racha negativa de no superar una eliminatoria con una contundente victoria, de esas que reafirman una idea y un planteamiento. Cuando las dudas sobrevolaban el tejado de La Roja después del escaso rendimiento ofrecido por su centro del campo o el miedo a quedarse sin extremos tras las lesiones de Yeremy Pino y Nico Williams, España ha dado un golpe en la mesa con su encuentro más completo en el torneo. No hubo dudas en la idea de juego ni interferencias en su planteamiento. De la Fuente volvió al equipo que más le había convencido, el del 4-0 frente a Arabia Saudí porque Porro y Olmo son dos jugadores que aportan y dan velocidad a La Roja. Y España se sintió cómoda en el estilo de juego con el que saltó al espectacular estadio de Los Ángeles. Lo cierto es que el equipo ha ido de menos a más en su intensidad y en su plan. Tras un inicio de encuentro que se ha convertido en un pulso entre ambos equipos, pronto se vio que España iba doblegando la resistencia de su rival. Oyarzabal lideraba desde la punta de ataque la presión alta, bien secundado por Baena y Lamine por los costados y el centro del campo subiendo hasta territorio rival para ahogar la salida del rival. Austria, un equipo limitado en cuestiones técnicas, ha entendido pronto que iba a tener un partido complicado si no era capaz de imponer su modelo de juego, y desde luego, España estaba convencida de lo dejarle creer en sus posibilidades ni un segundo. Así que los de Rangnick sufrían cada vez que tenían que ir de cara mientras España, sin tener ocasiones claras, tenía el encuentro bajo control. Fue después de la pausa de hidratación cuando La Roja metió una marcha más. De la Fuente ha insistido a sus hombres en perseverar en el planteamiento y tras un gol anulado por falta al portero y un remate que salvó el guardameta rival, llegó la acción por el costado izquierdo de Cucurella que remató Oyarzabal para anotar el 1-0. España ha roto el encuentro por la izquierda, pese a que Lamine enredó una y otra vez por la derecha. Pero la aportación de Baena y Cucurella fue fundamental para hacer un roto a Austria. Mención especial para en nuevo futbolista del Real Madrid, que se entiende a la perfección con Mikel Oyarzabal y entre ambos fabricaron dos de los tres goles de la selección en el encuentro de Los Ángeles. Ya quedó demostrado en la final de la Eurocopa de 2024 con el gol de la victoria y ante Austria han vuelto a fabricar un gol calcado que permite al delantero de la Real sumar cuatro goles, ser el referente anotador de La Roja y seguir la estela de los principales goleadores de la Copa del Mundo. «A mí me da igual pelear o no», admitió después el delantero de Eibar. «Lo importante es que el equipo funcione y poder ayudar de la forma que sea». Pero el caso es que España ya suma ocho goles y la mitad llevan su firma, acallando una vez más ese debate sobre si es el delantero centro que necesita España para afrontar un gran campeonato. Con el marcador a favor, España tuvo momentos en la segunda mitad donde se gustó. con Rodri como capitán del centro del campo y con un frente de ataque que siguió con una presión que llevó a claudicar a Austria. Por momentos La Roja se gustó en su superioridad, pero faltaba cerrar el marcador porque con un 1-0 cualquier acción, cualquier error, podía meter a los de Rangnick y complicar una clasificación que estaba hecha. Por eso el segundo gol de Porro fue la liberación definitiva de España y la confirmación de que pese a las bajas o que alguno de sus jugadores clave no estén en su mejor versión, este equipo ya está en octavos de final y con las mejores sensaciones desde que aterrizó en Estados Unidos.