Vivir estresado es un riesgo para la salud. Y no solo porque nuestro cuerpo no está preparado para sobrellevar largos periodos en tensión, sino porque, tal y como apuntan innumerables estudios, esta sobrecarga emocional y física tiene graves implicaciones para nuestra salud. Varios trabajos ya han demostrado que el estrés crónico puede aumentar nuestro riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes. A todo esto, además, podría sumarse un efecto hasta ahora inexplorado. Según sugiere un estudio realizado en ratones y publicado este jueves en la revista 'Cell Stem Cell', el estrés crónico podría alterar la microbiota intestinal y acelerar cambios asociados al envejecimiento en las células madre de la médula ósea que, a su vez, podría traducirse en una menor capacidad del organismo para producir células inmunitarias. Los expertos afirman que todo esto, en la práctica, acabaría debilitando la respuesta de nuestro cuerpo frente a infecciones y haciéndonos más susceptibles a caer enfermos.Seguir leyendo....