Eran las nueve de la noche, cuando un hombre vestido de negro depositava una mochila frente a la entrada de un edificio residencial situado en una de las zonas más exclusivas de Mónaco, y abandonaba la zona a toda prisa. Apenas unos minutos después, la mochila saltaba por los aires hiriendo gravemente al oligarca ucraniano, Vadim Ermolaev, a su mujer y a su hijo de 13 años, que en esos momentos se disponían a entrar en la vivienda. Seguir leyendo....