Tidal etiquetará las canciones generadas íntegramente mediante inteligencia artificial y dejará de pagar royalties por ellas

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Tidal etiquetará con una insignia "AI" las canciones íntegramente generadas por inteligencia artificial y dejará de pagar royalties por ellas a partir del 15 de julio de 2026, según la nueva política de contenido que la plataforma de streaming acaba de hacer pública. La compañía no prohíbe la música sintética, pero la deja fuera del reparto de ingresos y la marca de forma visible para que el oyente sepa qué escucha.La medida se ha hecho de rogar, especialmente cuando plataformas como Deezer ya desarrollaron herramientas para detectar música generada por IA y otras como Bandcamp directamente la han prohibido. Hasta Spotify tomó antes cartas en el asunto... para luego abrazar el slop. El anuncio de Tidal, si bien traza una distinción tajante entre música humana y sintética y limita el acceso a los ingresos de quienes suben música generada, da la sensación de llegar algo tarde vistas las reacciones de la competencia.¿Qué cambia exactamente el 15 de julio? Tidal en un Samsung Galaxy S25A partir de esa fecha, cualquier pista que la plataforma determine como completamente generada por inteligencia artificial llevará una insignia "AI" visible para los suscriptores, de manera que la identificación llegue antes de la primera reproducción. Esas canciones no podrán monetizarse, no generarán royalties y quedarán además excluidas de las ventas directas a fans, el mecanismo que deja al artista vender su música sin intermediarios.La detección no se detiene en el etiquetado. Tidal ha copiado una jugada del libro de Deezer y empleará herramientas automatizadas contra las imitaciones fraudulentas, es decir, pistas que suplantan la voz o el estilo de un artista real para engañar a quien escucha. Tony Gervino, vicepresidente ejecutivo y redactor jefe de la plataforma, enmarcó la decisión en la confianza del oyente: "Muchos nos han dicho que no quieren estar expuestos (ni que se les invite a escuchar) música totalmente generada por IA".Conviene precisar un matiz que se pierde fácil en los titulares, porque la norma no veta el uso de inteligencia artificial dentro del proceso creativo. Un productor puede apoyarse en estas herramientas siempre que el resultado no sea una pieza enteramente sintética que después reclame su parte del reparto; se persigue el contenido cien por cien automático que pretende cobrar como si lo hubiera interpretado alguien.Tidal etiquetará primero solo las obras completamente generadas, pero ya avisa de que irá ampliando el alcance a medida que afine su detección. El siguiente escalón son las piezas creadas con una intervención de IA significativa, esos casos en los que resulta difícil saber dónde acaba la mano humana y dónde empieza la máquina. La propia compañía admite que su norma es un "documento vivo" y que la irá cambiando según evolucione el terreno.Una decisión para proteger al creador humano Tidal lleva tiempo considerada como una de las plataformas más éticas, pero eso no la hace infalibleNada de esto ocurre en el vacío, porque el modelo de royalties del streaming arrastra años de presión y denuncia, con músicos que denuncian pagos ridículos y plataformas señaladas por engordar sus catálogos con relleno barato. La idea de que el dinero debería ir a quien crea encaja con un malestar anterior a la IA, el mismo que ha alimentado el debate sobre desinstalar Spotify y buscar alternativas más respetuosas con los artistas.El paralelismo con ciertas prácticas de catálogo resulta difícil de ignorar. Antes de la IA ya circulaba la música genérica de bajo coste, esos artistas fantasma que engordan las listas para abaratar costes y desplazar a creadores reales, una mecánica que quedó retratada al destapar cómo Spotify crea listas con música anónima. La generación automática no inventa ese problema, solo lo multiplica.Tidal tampoco camina sola, pero ocupa un punto propio en la escala. Donde Bandcamp cierra la puerta y Deezer se limita a etiquetar y perseguir el fraude, Tidal corta los royalties a toda pista íntegramente sintética, sea fraudulenta o no. La prioridad que enuncia es difícil de discutir y endiablada de aplicar, porque pasa por que las regalías recaigan en obras creadas, escritas e interpretadas por personas.El nudo está en la detección. La frontera entre apoyarse en una herramienta y delegar la creación entera se difumina cada mes, y de su lectura depende quién cobra y quién no. Por ahora, Tidal ha decidido trazar la raya en el cien por cien automático y dejar el territorio intermedio para más adelante.