Según el Mundial 2026 toma velocidad de crucero hacia su desenlace el próximo 19 de julio en Nueva York, lo que sucede en los terrenos de juego está perdiendo algo de foco por las polémicas extradeportivas. Con las eliminatorias directas crece la tensión y eso se está notando alrededor de algunas selecciones y partidos. Ha pasado por ejemplo con la polémica decisión de la FIFA de indultar al estadounidense Balogun tras la intervención del presidente Donald Trump, o con las réplicas del terremoto que fue la eliminatoria entre Francia y Paraguay en los octavos de final. El choque, marcado por la dureza de los americanos y sus intentos de provocar a la gran estrella gala , Kylian Mbappé, desembocó en críticas de los de Deschamps a la actitud del rival, y a su vez estas provocaron nuevas respuestas por parte paraguaya. La más llamativa fue la de Celeste Amarilla, una senadora de este país, que utilizó la red social X para atacar al futbolista del Real Madrid. En sus mensajes la política le llamó «camerunés colonizado», «resentido», «rico nuevo», «prepotente» y «feo» , además de lamentar que la selección paraguaya no le hubiera dado «una bofetada de mano abierta» tras el final del partido, en referencia a su negativa a estrechar la mano a Orlando Gill, meta de la selección guaraní. «Bruto, no aprendió ni a escribir, en vez de leche materna chupaba cocos y lo más instruido que escucho eran chimpancés», remató. Tan censurables palabras provocaron la respuesta del propio Mbappé, que también a través del antiguo Twitter calificó a la senadora de «mujer despreciable e indigna de su cargo», disociándola claramente de Paraguay, «ese país que ha respirado pasión y honor durante toda la competición». «Por su inconsciencia y su racismo sin complejos, el mundo entero ha olvidado ya el recorrido y el esfuerzo histórico que sus jugadores lograron durante esta Copa del Mundo», escribió al goleador galo, que zanjó el asunto con una advertencia: «Nunca permitiré que personas como ella tengan la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo» . Sin embargo, que Mbappé quisiese poner fin al asunto no quiere decir que la señora Amarilla aceptase también finiquitar su rifirrafe. Lejos de encajar la réplica del galo e incluso la reacción oficial del Gobierno de Francia, la política paraguaya insistió este lunes en el cruce de acusaciones por medio de una extensa carta abierta . En la misma, tras aclarar que nunca atacó al país sino al futbolista («Nunca dije nada de Francia, lo mío es contigo»), explica que sus molestias radican en unas supuestas declaraciones de Mbappé antes del partido, en las que habría despreciado a la selección paraguaya, y que se agravaron con la actitud del galo, que tras el pitido final no quiso estrechar la mano del meta rival después de sufrir golpes y provocaciones durante todo el encuentro. Trata de escudarse la política en que escribió los mensajes «con la sangre hirviendo» por la derrota de su selección, y que después incluso eliminó algunos de ellos. « Me arrepentí de haberte maltratado con los mismos insultos que recibo yo... Me di cuenta de que estaba repitiendo patrones que detesto y lo borré», argumenta. Sin embargo, pese a reconocer que lo que escribió no fue correcto, en su carta abierta reclama a Mbappé que igualmente se retracte de las expresiones que dirigió hacia ella. Para Amarilla, el hecho de que Mbappé la calificase de «mujer despreciable» e «indigna del cargo que ocupa» supone violencia política y de género contra una autoridad elegida por el pueblo paraguayo, y amenazó al futbolista con iniciar acciones legales por violencia de género .