Álvaro Pombo ya tiene su retrato en la Biblioteca Nacional , y el escritor se acercó allí para celebrarlo. La presentación del lienzose convirtió en un memorable evento donde la emoción y la carcajada estuvieron muy latentes. El también académico de la Real Academia de la Lengua, cuenta con una larga trayectoria en el mundo de la literatura en lengua castellana, lo que le llevó a hacerse con el premio Miguel de Cervantes 2024, un galardón que incluye este reconocimiento. Pombo es el cuadragésimo noveno escritor que pasa a formar parte de la la Galería de Retratos de la Biblioteca . La tradición se inició en 1976 con Jorge Guillén , el primer galardonado con el Cervantes. Desde entonces, cada premiado escoge al artista que le va plasmar en el lienzo. Pombo ha escogido al pintor y académico Hernán Cortés . A las 11:30 tomó la palabra Óscar Arroyo , director de la Biblioteca Nacional de España, que se centró en detallar en qué consiste la tradición: «La naturaleza del cuadro y del proyecto es curiosa porque la Biblioteca Nacional le regala al premiado el cuadro, pero el cuadro se tiene que quedar aquí en el depósito. El resto están distribuidos por las distintas salas». También contó que durante el primer año, el retrato permanecerá en el Salón Italiano de la Biblioteca. Luego se descubrió el cuadro, y observamos cómo Hernán Cortés retrató excelentemente la personalidad y carácter del escritor en su «mirada analítica, llena de humor, pero todo eso contrapesado con un cierto aire de melancolía que a mí se me antoja muy propia de un santanderino sensible». Con respecto a la técnica empleada, el pintor confirmó que se trata de una «técnica de reproducción digital que llamamos bicicleta»: necesitó el uso de un ordenador para escanear y manipular la imagen hasta lograr el resultado deseado. «Las personas, con nuestra fragilidad humana, siempre escondemos lo que nos debilita, por eso la obligación del retrato es reflejar la dualidad que se produce entre lo que se muestra y lo que se esconde», explicó. Álvaro Pombo fue el encargado de cerrar el acto. «Me encamino hacia mi esencia», comenzó, con el humor presente en todo momento al hablar del tamaño de semejante retrato: «En mi casa no cabe, si entra el cuadro salgo yo. No se puede colocar, esto es un cuadro para el Palacio del Príncipe de la Paz, me tiene que quedar aquí por siempre». Después, su discurso se tornó más filosófico y literario, pues «nadie que vea este cuadro dejará de recordar al viejo de 87 años que soy ahora, lo único chulesco es que estoy un poco recortado, es una concesión a la juventud». De este modo, el escritor se encaminó hacia el mito faustiano de la eterna juventud al hablar del 'Retrato de Dorian Gray' de Oscar Wilde : «Ustedes están asistiendo a dos metamorfosis desafortunadas. Cuando se encargó pintar para el chico más guapo del mundo, una vez que tiene el cuadro, lo acuchilla y lo esconde en la buhardilla. No puede soportar cómo el cuadro sigue el ritmo de la vida del personaje y se deteriora con él». Por eso mismo, alaba el trabajo de Hernán Cortés al haber «precisado» su belleza, y es que, según insistió Álvaro Pombo, «no hay duda de que el referente que soy yo y mi imagen coincidimos totalmente. Yo creo que este es su sitio natural».