Un nuevo estudio advierte del aumento de metales en los albures del Guadalquivir y habla de niveles de récord mundial

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Un nuevo informe científico ha apuntado al estado del Estuario del Guadalquivir. El trabajo, fechado en julio de 2026, detecta cantidades elevadísimas de metales tóxicos en los peces que habitan la zona donde vierte la mina de cobre. En algunos casos, los niveles son récord mundial, según este grupo de científicos. En otros, igualan los máximos conocidos hasta ahora.El estudio está firmado por tres catedráticos y catedráticas de Ecología de la Universidad de Sevilla, dos investigadoras antropólogas y una estudiante predoctoral de la Universidad de la Sorbona de París. Están liderados por Jesús Castillo, que ha firmado otros informes sobre el asunto y que apuntan a incrementos de toxicidad relacionados con la actividad minera en el Guadalquivir. El informe, llamado Bioacumulación de metales en albures en la zona del Estuario del río Guadalquivir afectada por el vertido de la Mina de Cobre Las Cruces en junio de 2025, analiza la bioacumulación de metales en albures (Chelon ramada), un pez tradicional de la zona, con datos oficiales recogidos entre 2017 y 2025 y facilitados por la Junta de Andalucía. El foco está puesto en un muestreo concreto: el de junio de 2025, cuando los indicadores se dispararon respecto a años anteriores, dice el documento.ecologíaEl "demoledor informe sobre los vertidos" de Aznalcóllar: "Queremos hacer llegar lo que podría pasar" Pablo Fdez. QuintanillaSegún los investigadores en ese estudio, la Mina de Cobre Las Cruces vierte hasta 0,9 hectómetros cúbicos anuales de agua con metales al estuario, a la altura de La Algaba, desde finales de 2008. Ese caudal supone la llegada al río de un máximo autorizado de 360 kilos de zinc, 90 de níquel y 45 de arsénico, cobre y plomo cada año, además de mercurio y otros contaminantes. Aunque la extracción de mineral cesó en junio de 2023, el vertido siguió por las labores de mantenimiento y por las aguas acumuladas en la corta minera inundada. El muestreo de junio fue, además, el primero realizado a inicios del verano, lo que permitió medir el efecto de las altas temperaturas.Los hallazgosLos resultados son duros. Se registraron las mayores concentraciones de cobre y manganeso en músculo de pez documentadas en el mundo, indican. Los niveles de cromo, níquel, plomo, selenio y zinc figuran entre los más altos jamás medidos, no solo para su género, sino para cualquier especie de pez, llega a decir este documento. Y las cifras de arsénico, cadmio y cobre superaron a las que se detectaron tras la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar en 1998.ecologíaLa 'macroalianza' de municipios y organizaciones denunciará a la Junta ante Fiscalía por los vertidos de Aznalcóllar y Cobre Las Cruces Pablo Fdez. QuintanillaSegún el equipo de investigadores, siete de los diez metales analizados se acumularon más cuando el agua estaba más caliente. Esto conecta el problema con el calentamiento global, ya que el aumento de temperatura favorece la absorción de metales y genera hipoxia por encima de los 25 grados. Los investigadores también encontraron relaciones directas entre el cadmio, el níquel y el selenio presentes en los sedimentos y los que aparecen en los peces, lo que confirma cómo la contaminación pasa del fondo del río a la fauna.El informe midió también qué supone comer estos peces. El riesgo cancerígeno resultó más restrictivo que el no cancerígeno, y el cadmio fue el contaminante decisivo. Según los cálculos, el consumo de músculo de albur no debería superar los 21 gramos diarios en hombres y 17 en mujeres para minimizar el riesgo de cáncer a largo plazo, muy por debajo de una ración normal. Además, todas las muestras rebasaron el límite de plomo fijado por la Unión Europea para la carne de pescado.El estudio recuerda que el albur forma parte del patrimonio de los pueblos ribereños, de la llamada cultura riachera, y que esta contaminación choca con la demanda de regular la pesca interior. Los autores critican que sea la propia mina quien realice el seguimiento ambiental, sin punto de control ni análisis completos, y advierten de que los dos nuevos vertidos autorizados podrían multiplicar por diez la contaminación actual. Por eso, apelando al Principio de Precaución, reclaman una moratoria y un comité de expertos independientes.