El plan no solo busca liquidez, sino una transformación estructural del manejo financiero.Foto: tomada de Freepik (www.freepik.es)Previo al inicio del gobierno de Abelardo De la Espriella en Colombia, los economistas Andrés Pardo y Germán Machado presentaron una propuesta de hoja de ruta para el manejo de la deuda pública colombiana.Según el planteamiento de los expertos, una gestión eficiente y coordinada de los compromisos financieros del país tiene el potencial de liberar un espacio fiscal significativo en el corto plazo, que podría alcanzar los $60 billones, al reducir costos y mejorar el perfil de los vencimientos.Germán Machado, exasesor del Ministerio de Hacienda, advirtió sobre la urgencia de estas medidas señalando que “el mayor problema de la deuda pública de Colombia es su costo y perfil”. También enfatizó que la nueva administración dispone de pocas semanas para actuar de manera contundente.El mayor problema de la deuda pública de Colombia es su costo y perfil.El gobierno de @ABDELAESPRIELLA @jrestrp tiene semanas para actuar.Con @andrespardoa presentamos este plan de 10 líneas estratégicas para el manejo de la deuda en el corto plazo.https://t.co/jNOf9yZMRx pic.twitter.com/RiLGuyiZeJ— Germán D. Machado R. (@gmachrod) July 8, 2026El plan de 10 líneas estratégicasLa propuesta, diseñada en conjunto con Andrés Pardo, director de Estrategia Macro para América Latina de XP Investments, busca recuperar la credibilidad frente a los mercados y defender la calificación crediticia del país.Los puntos clave incluyen, como prioridad, implementar un programa sólido y creíble con una senda realista de reducción del déficit primario y una transición hacia una nueva Regla Fiscal que sea sostenible.Además, proponen negociar una Línea de Precaución y Liquidez (PLL) con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en lugar de los programas tradicionales, actuando como un sello de credibilidad. También se podría estructurar un apoyo integral con entidades multilaterales, como el Banco Mundial, BID y CAF para obtener recursos más baratos y estables, de acuerdo con los expertos.De hecho, los economistas plantean utilizar el respaldo de organismos internacionales para movilizar préstamos privados en condiciones financieras mucho más favorables, así como buscar un apoyo explícito de Washington que acelere desembolsos y envíe una señal de estabilidad a los mercados globales.Para Pardo y Machado, así es posible reducir la dependencia de los títulos de tesorería (TES) y evitar que estos sean la única salida al deterioro fiscal; de esta forma, el gobierno acudiría al mercado internacional para refinanciar vencimientos costosos o extender plazos para disminuir el riesgo de refinanciación y únicamente en condiciones óptimas, es decir, cuando convenga y no por necesidad inmediata.Respecto al manejo activo de pasivos y dado que el gobierno Petro registró emisiones de títulos récord en la historia, principalmente en papeles de corto plazo (TCO), se considera necesario fortalecer las operaciones de canjes y recompras de deuda para suavizar el perfil de pagos futuros.También sería necesario y urgente en la actual coyuntura ampliar el cupo de TES en el primer mes de gobierno, dado que la administración saliente ha usado el 78 % del tope que se autorizó para este año.Finalmente, subrayaron la importancia de contar con una estrategia de comunicación integral que presente todas las acciones como una estrategia coherente y no como medidas aisladas para fortalecer la confianza inversora.Efectos esperados y rigor fiscalEl plan no solo busca liquidez, sino una transformación estructural del manejo financiero. Al respecto, Pardo fue enfático al declarar que “cualquier reperfilamiento debe presentarse siempre como complemento (nunca como sustituto) de un ajuste fiscal creíble que reduzca el déficit primario de forma sostenida”.El principal beneficio esperado es el alivio de la presión sobre las tasas de interés locales. Pardo advirtió que “cada vez que el déficit aumenta y el ajuste se financia únicamente mediante mayor emisión local, las tasas suben, aumenta el costo de intereses y empeora la dinámica de la deuda”. Al diversificar las fuentes de financiamiento y mejorar la confianza, el gobierno podría reducir significativamente el costo de la transición económica y asegurar la sostenibilidad fiscal a largo plazo.—