Margarita (52) es mujer de relaciones estables, pero hasta la fecha no ha encontrado a la persona con la que envejecer. Después de divorciarse tras 27 años de matrimonio, reconstruyó su vida con otro hombre. Al cabo de varios meses se enteró de que era homosexual y a ella la usaba «de tapadera». Con ese historial se presentaba en 'First Dates Summer' en busca de «un canosito sexy», tipo Richard Gere. Además de atractivo físico, a su cita la malagueña le pedía también que fuese muy fogoso, pues para ella, «el 70% en una relación es el sexo; lo demás, Dios dirá». Por la puerta del restaurante entró para cenar con Margarita un soltero llamado Rafa (56), guardia de seguridad procedente de Vélez Málaga. Si bien para el gusto de la comensal tenía una barriga más prominente que el protagonista de 'Pretty Woman', no le dio mayor importancia, en vista de que parecía que con el malagueño no se aburriría durante la velada. Rafa, que se presentó como «una persona muy ardiente», confesó su fascinación por las mujeres con «buen pecho, culo y labios gordos». Así pues, a primera vista quedó prendado de Margarita. Más allá de que a la soltera le chocara que Rafa fuese una persona muy casera siendo ella tan activa, la velada transcurría viento en popa. El malagueño declaró abiertamente lo mucho que su cita le gustaba. «Eres una chica que vale mucho. Y muy guapetona», comentaba durante la cena. Margarita recibió encantada los piropos que él le dedicó. Pero por más que intentaran conectar, las diferencias se impusieron a los puntos en común. Una 'red flag' para la soltera eran los celos en la pareja. Y aunque Rafa aseguró que él no es celoso, tampoco le hace gracia «que mi mujer se vaya con las amigas teniendo a su marido». La conversación se fue calentando cuando ambos descubrieron que tenían la libido muy alta. «Necesito un hombre que me ponga bien puestecita. Mi relación tiene que ser un 70% sexo y un 30% lo que venga», apuntaba Margarita. Rafa no tardó en subir la apuesta. «Te aseguro que un 80 o un 85%», respondía convencido. «Menos lobos, Caperucita», lo frenaba entre risas su cita. Margarita llegó a reconocer ante las cámaras que aceptaría una segunda cita «en el caso de que me ponga; si no, tú para allá y yo para acá». Sin embargo, cuando 'First Dates' los dejó a solas en el reservado, él se tomó demasiadas confianzas y la balanza acabó inclinándose hacia el lado del 'no'. Y es que la malagueña marcó distancias desde el primer momento, dejándole claro que «en la primera cita no me voy dando besos», le advirtió. Rafa aceptó las condiciones de ella, al menos de boquilla, y pareció conformarse con castos besos en la mejilla. El guardia de seguridad, sin embargo, decidió saltarse los límites y le robó un pico por sorpresa. Un gesto que no sentó nada bien a Margarita. «Eso no me ha gustado. Me lo ha hecho a traición. No le he dicho nada por educación», se quejó en los totales, visiblemente molesta. A la hora de la decisión final, la malagueña puso buena cara y prefirió confrontar a su cita. No obstante, rechazó seguir conociéndolo, mientras él sí estaba más que dispuesto a volver a verla.