Rusia prepara a sus submarinos para sobrevivir a los drones ucranianos

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Entre el 6 y el 9 de junio de 2026, una serie de imágenes satelitales desclasificadas dejaron al descubierto un cambio bastante llamativo en la base naval de Novorosíisk: la instalación de estructuras de rejilla, las ya famosas jaulas antidrones, justo encima de las velas de los submarinos de los Proyectos 636.3 y 877. Poco después, el 3 de julio, el Ministerio de Defensa británico confirmó la sospecha. Tres de los cuatro submarinos de la clase Kilo mejorada de la Flota del Mar Negro ya contaban con esta protección metálica en sus torres de mando, y era casi seguro que el cuarto no tardaría en recibirla. Esto es la respuesta a las constantes oleadas de ataques ucranianos con drones y misiles.Hay que tener claro que estas jaulas no sirven para nada bajo el agua. Ahí abajo, el verdadero escudo de un submarino sigue siendo su firma acústica y su discreción. El problema real surge cuando el submarino sube a la superficie, cuando está amarrado al muelle, recargando sus baterías o maniobrando para entrar o salir del puerto. En esos momentos, es un blanco vulnerable. Hay que tener en cuenta que los drones ucranianos de largo alcance ya son una amenaza letal para las partes expuestas de un submarino. De hecho, el temor a perder estas embarcaciones ya obligó a mudar la base de operaciones desde Sebastopol a Novorosiisk a finales de 2022. Pero, como se ha visto, los drones ucranianos acabaron alcanzándolos allí también.La respuesta rusa ante el desgaste continuo provocado por las incursiones ucranianas Aquel traslado a Novorossiisk no bastó para mantenerlos a salvo y la lista de daños acumulados lo deja muy claro. En septiembre de 2023, un misil Storm Shadow dañó gravemente al Rostov-on-Don (B-237) mientras estaba en el dique seco en Sebastopol, y en agosto de 2024 volvió a ser blanco de ataques en el mismo lugar. Más tarde, en diciembre de 2025, un dron marítimo Sea Baby golpeó al Kolpino (B-271) en Novorosiisk, dejándolo inoperativo. El goteo de incidentes era insostenible. Por eso, para abril de 2026, los submarinos Mozhaisk y Dmitrov ya navegaban con jaulas soldadas. Dos meses después, esta misma solución defensiva se extendió al Novorossiysk, al Stary Oskol, al Krasnodar y al Veliky Novgorod.La vela del submarino es la zona que más sobresale y la que concentra casi todos los sistemas necesarios para operar cerca de la superficie. Ahí están los periscopios, los sensores ópticos, las antenas de radio, el radar de navegación y el sistema de escape del snorkel. No hace falta destruir el casco de presión del submarino para dejarlo fuera de juego. Basta con un impacto preciso en la vela. Para los pequeños drones FPV, un submarino inmóvil en el muelle o navegando despacio es un blanco relativamente fácil. Hay que tener en cuenta que, en su día, ningún submarino se diseñó pensando en defenderse de ataques aéreos verticales; los ingenieros siempre priorizaron la hidrodinámica, el sigilo y la resistencia a la presión del agua. Sin embargo, ahora un pequeño dron con una carga explosiva puede dejar inutilizable un submarino de millones de dólares. La solución rusa es tan rudimentaria como efectiva: colocar una rejilla metálica a unos 30 o 50 centímetros de la vela. De este modo, el dron choca y explota antes de tocar los equipos más sensibles. Submarinos rusos con jaulas antidronesLa necesidad de proteger estos activos responde al enorme peso estratégico que han adquirido los submarinos de clase Kilo mejorada de la Flota del mar Negro. Con la flota de superficie rusa bastante mermada por los ataques y con el estrecho del Bósforo cerrado por Turquía a buques de guerra, los submarinos se han convertido en las principales plataformas disponibles para lanzar los misiles de crucero Kalibr contra territorio ucraniano. Hablamos de embarcaciones diésel-eléctricas que tienen un tamaño y peso considerables: 73,8 metros de eslora y 2.350 toneladas. Además, ofrecen una autonomía de hasta 45 días y tienen capacidad para 45 tripulantes. Por lo tanto, perder uno de estos submarinos o tener que pararlo por reparaciones es un lujo que el mando naval ruso simplemente no se puede permitir. La tecnología LiDAR se convierte en la nueva defensa contra drones guiados por fibra ópticaLo que ocurre en el mar Negro demuestra que la amenaza de los drones de bajo coste ya no es solo un problema de los tanques que hay en el frente o de los aviones; ahora afecta directamente a los submarinos. Dicho esto, lo más probable es que las jaulas improvisadas que vemos hoy den paso, en los futuros diseños de submarinos, a velas blindadas de fábrica, sensores integrados y mástiles retráctiles que están más protegidos.