El líder de los obispos españoles arremete duramente contra el Gobierno y habla del Orgullo como "el pecado de Satán"

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El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, volvió a criticar al Gobierno durante el acto de clausura de la Escuela de Verano organizada por la CEE, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI. En su intervención, defendió la necesidad de una "regeneración" de los sistemas democráticos sustentada en una referencia ética y advirtió de que, en su opinión, "cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones". "A las pruebas me remito. A las pruebas me remito, mirándoos a vosotros y a mí", afirmó, aludiendo a una cita de San Agustín que, según recordó, también había sido mencionada por Benedicto XVI antes que por León XIV.Argüello sostuvo que esa referencia ética no debe limitarse a los responsables políticos, sino extenderse al conjunto de la ciudadanía. En ese sentido, señaló que también debe reflejarse en comportamientos cotidianos, como evitar "trampas" en la declaración de la renta o solicitar una "factura en negro". Durante su intervención, enmarcada en la clausura de la Escuela de Verano titulada El colapso de la democracia. La oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano, indicó que prefiere hablar de una "crisis" de la democracia antes que de un "colapso", aunque reconoció que, con Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos, "es posible todo".El presidente de la CEE también cuestionó el funcionamiento de las democracias liberales, al considerar que se han transformado en "democracias asistencialistas". Según afirmó, este modelo favorece ciudadanos "pasivos comprados por las subvenciones" mediante "una paguita", y defendió que el Estado no debe "convertirse en una Cáritas laica que da limosnas". A su juicio, los actuales desafíos requieren respuestas complejas y no admiten "soluciones simplistas".En el plano social, Argüello alertó de lo que definió como un "fenómeno de deconstrucción antropológica" y dirigió sus críticas a las leyes aprobadas en España en los últimos años sobre sexo y género, así como al movimiento del Orgullo. Afirmó que existe "un proyecto de deconstrucción antropológica" basado en la "autonomía para decidir yo mi propio género, despreciando el cuerpo", y añadió que "qué bien lo del orgullo, porque ese es el pecado de Satán: el orgullo". Asimismo, rechazó la consolidación de las terapias afirmativas frente a la prohibición de las terapias de conversión y sostuvo que las normas vigentes han consolidado un marco relacionado con "lo que antes se llamaba disforia de género y hoy se llama territorio del orgullo, LGTBI+, para que quepa todo". "Hay un confesionalismo antropológico y como te salgas del carril, derecho penal", añadió.La inmigraciónDurante su discurso también se refirió a la inmigración y a la agenda internacional. Sobre las personas migrantes, afirmó que "los inmigrantes tienen deberes a la hora de su integración porque, si no, aprenden rápido el camino de los derechos". Además, criticó tanto los Objetivos del Milenio como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que, a su juicio, están "heridos por la misma toxina y virus". Según explicó, cuando Naciones Unidas evaluó el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, el mayor avance se produjo en "extender el antinatalismo y las políticas proaborto", mientras que la reducción del hambre en el mundo quedó aplazada hasta 2050. "Pobres hambrientos. Cuando se revisase el objetivo, todos calvos", manifestó.Argüello también responsabilizó al "capitalismo mundial" y a las "grandes fundaciones que surgen desde laboratorios fundamentalmente estadounidenses" de impulsar ese modelo, al tiempo que acusó a "la izquierda europea" de actuar como "sus cómplices, sus sicarios, en el cumplimiento de este proyecto de disminuir los comensales a la mesa". Como conclusión, reclamó fortalecer las instituciones democráticas mediante el respeto a "las reglas del juego", garantizar la división de poderes, cumplir la Constitución y las leyes, y presentar los presupuestos generales cada año.