La DXRacer Serie Craft, la silla que aguanta jornadas de oficina y partidas gaming seguidas

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Si trabajas desde casa por las mañanas y enciendes el PC para jugar por las noches, llevas tiempo buscando una silla que no te obligue a elegir entre las dos cosas. Las de oficina no traen el soporte lumbar ajustable que se agradece en sesiones largas de pantalla; las puramente gaming a veces priorizan el aspecto sobre 8 horas de postura. La DXRacer Serie Craft lleva meses en mi setup cubriendo ese hueco, y esta es mi opinión después de haberla usado de verdad en ambas situaciones. La talla estándar, para quien no supere el metro ochenta, es la que he estado usando. Lo primero que me sorprendió, antes incluso de sentarme, fue un detalle de diseño que no esperaba: el reposacabezas funciona con imanes . No un accesorio suelto que se ajusta con correas; aquí encaja con un clic y queda fijo. Ese detalle ya dice mucho de cómo está planteada la silla. - Talla: estándar/L (para menos de 1,80 m y menos de 125 kg; existe versión XL) - Reposacabezas: magnético viscoelástico, ajuste de altura 12 cm, presión cero - Soporte lumbar: 2D integrado con ajuste de profundidad - Reposabrazos: 4D (altura, profundidad, anchura, rotación 50°; hasta 15 kg de carga) - Anchura del asiento: 57-58 cm, bordes acampanados - Reclinación: 90-135°, balanceo ±15° con bloqueo - Pistón de gas: Clase 4 - Base: aluminio - Ruedas: PU 60 mm - Tapizado: tela tejida (más transpirable que polipiel) - Bordado: más de 100.000 puntadas - Envío: desde República Checa - Garantía: 2 años - Peso: más de 25 kg - Límite de usuario: 125 kg Llega bien embalada, con piezas claramente etiquetadas. El montaje se resuelve en unos 30 minutos, incluso solo : la base de aluminio encaja sin forcejeos, los brazos se atornillan rápido, el respaldo se une al asiento sin maniobras raras. No es un proceso que estrese. Lo que conviene saber de antemano: pesa. Más de 25 kg no es un dato menor cuando tienes que moverla de habitación o recolocarla en el escritorio . No es una silla que cambies de sitio cada semana sin pensártelo. Si tu espacio de trabajo está fijo, ese peso no importa; si cambias de zona con frecuencia, te lo va a recordar en cada mudanza. Aquí es donde la Craft hace algo que no había encontrado en una silla de este rango. El reposacabezas viscoelástico se coloca sobre el respaldo mediante imanes: lo aproximas, hace clic, queda firme. Sin correas, sin sistema de raíl que chirría con el tiempo, sin desajuste que va acumulándose. En sesiones largas de pantalla, la cabeza busca apoyo de forma natural. Que el reposacabezas se coloque exactamente donde lo necesitas, con 12 cm de ajuste de altura y sin que presione los lados del cuello , cambia las últimas horas de la jornada de una forma que cuesta verbalizar hasta que lo vives. Es el detalle por el que más me han preguntado quienes lo han visto en mi escritorio. El asiento mide 57-58 cm de ancho, con los bordes diseñados para no comprimir los muslos. En una silla gamer estándar, los laterales suelen estar elevados para «abrazar» la postura y que no resbales; aquí están suavizados para que quepan cómodamente quienes pasan el día sentados, no solo quien juega una partida de 2 horas. La diferencia la noté en las tardes largas de trabajo. La ausencia de presión lateral en los muslos después de 6 horas es algo que agradeces sin darte cuenta hasta que cambias de silla. El acolchado es firme, pensado para mantener la postura activa, no para la sensación de sofá . Si buscas hundirte, esto no es lo tuyo; si buscas aguantar una jornada sin acabar encorvado, el perfil encaja. El soporte lumbar no es un cojín que va y viene con el movimiento del respaldo: está integrado y se ajusta en profundidad y en zona de actuación. Puedes decidir cuánto empuja hacia delante y dónde exactamente actúa sobre la espalda baja. No tiene el recorrido más amplio del mercado, y algunos reseñadores piden más opciones de ajuste vertical. Encontré mi punto de equilibrio en menos tiempo del que esperaba. Lo que valoro es que mantiene la posición una vez fijado : no migra durante la sesión ni tienes que recolocarlo cada hora. Cuatro ejes de ajuste: altura, profundidad, anchura y rotación hasta 50°. La rotación hacia dentro para apoyar el antebrazo mientras escribes es el ajuste que más notas respecto a los brazos fijos o de dos ejes. Con el teclado en uso, ese giro elimina la tensión que se acumula en el codo en jornadas largas. Aguantan hasta 15 kg de carga, así que apoyarse con el peso encima no genera ni flexión ni crujidos . No es un dato que levante la sesión, pero sí es lo que esperas de unos brazos que van a estar ahí cada día. La silla reclina entre 90 y 135 grados, con bloqueo de posición . El balanceo de ±15° se puede fijar o dejar libre. Cuando termino una partida y espero a que cargue el siguiente mapa, ese balanceo libre es el modo de descanso que más sentido me da en una silla de este tipo. Los 135° no te ponen horizontal, pero sí dan para una pausa larga con la pantalla todavía visible. La transición entre postura de trabajo y postura de juego se hace girando un par de palancas sin levantarse. El tapizado en tela tejida es la opción sensata para quien tiene la silla muchas horas al día. La polipiel retiene calor; la tela deja pasar el aire. No es un material que deslumbre en fotos, pero en julio con el portátil generando calor al lado, el diferencial se nota en la espalda a las 2 horas de sesión. El bordado supera las 100.000 puntadas, así que la tela no va a descoserse por el uso continuado. DXRacer lleva suficientes series en el mercado como para que ese dato no sea solo marketing de packaging. Venía de una silla premium que en su momento fue una compra considerada. La Craft le compite directamente en los puntos que más pesan en el día a día: el ajuste del reposacabezas, la anchura del asiento y la estabilidad de la postura a las 6 horas. No le gana en todo, y tampoco es un salto generacional como pasar de un chip de dos generaciones atrás a uno actual; es que cubre el mismo territorio con decisiones de diseño que en el uso mixto resultan más acertadas. El reposacabezas magnético es la diferencia que no sabía que iba a importarme. Y ha importado más de lo esperado. La DXRacer Serie Craft es una compra acertada si eres de los que sientan el culo a las nueve de la mañana para trabajar y no lo levantan hasta pasada la medianoche, con partida incluida. Lo que más me sorprendió al cabo de los meses: que la silla no se note. No hay que reajustar nada, no hay presión que aparezca a las 7 horas, no hay postura forzada. La pega más honesta ya la he dicho: pesa, y al moverla o montarla se nota claramente. Si lo que buscas es algo para 2 horas en una silla gaming el fin de semana, hay opciones más asequibles. Pero si necesitas una silla que responda a jornadas largas y mixtas durante años, la DXRacer Craft aguanta. En la sección Favorito de ABC se pueden encontrar más ofertas y gangas como esta para equipar tu casa o renovar tu tecnología con criterio y ahorro.