Cuando Luis Parodi decidió abandonar el camino del periodismo no tenía definido cuál sería su destino profesional. Tenía 24 años, estaba en Ceuta y comenzó a plantearse que la década entre los 30 y los 40 años sería decisiva para construir su futuro. Aquella reflexión le llevó a tomar una decisión que cambiaría por completo su trayectoria: dejar aparcado el periodismo, aprender inglés y buscar nuevas oportunidades fuera de España."Me di cuenta de que no hablaba inglés y que las fronteras de mi vida iban a ser siempre España o un país sudamericano", recuerda. Su curiosidad por vivir en el extranjero, alimentada también por programas como Españoles por el Mundo, terminó de empujarle a dar el salto. "Decidí que me iba, que dejaba el periodismo, que lo aparcaba y me iba a estudiar inglés para el día de mañana tener más opciones en la vida".La oportunidad llegó a través de las becas Extenda de la Junta de Andalucía, un programa que permitía a jóvenes con formación e idiomas incorporarse a oficinas comerciales en distintos países. Parodi empezó para prepararse y realizó una formación de comercio internacional.. Tras superar el proceso de selección, quedó clasificado en el puesto 13 de 100 candidatos y eligió como destino Cantón, en China.Parodi, conectado a sus negocios incluso en plenas vacaciones. JUAN CARLOS TOROSu llegada al país asiático marcó un punto de inflexión. "Cuando nada más coger el metro, en mi primer metro del aeropuerto al barrio donde yo vivía, esa sensación, ese metro tan nuevo, con un parapeto de cristal para que la gente no pueda acceder a la vía, salir por la boca de metro y ver los primeros rascacielos... yo dije: no sé a qué he venido aquí, pero lo único que sé es que de aquí no me tengo que mover", explica.Parodi permaneció ocho años en China. Durante el primer periodo trabajó en una oficina del ICEX y posteriormente se incorporó a una empresa malagueña dedicada a productos agroalimentarios premium. Tras esa etapa, en la que la compañía acabó cerrando y quedó pendiente de varios salarios, encontró una nueva oportunidad vinculada al comercio internacional de metales.En 2015 comenzó a trabajar a comisión en la venta de metales y chatarra en Asia. Sin embargo, fue en el sector del plástico reciclado donde encontró el espacio en el que acabaría desarrollando su proyecto empresarial. "Me aburrí de los metales. Son un negocio muy repetitivo que deja poco más y aburrido. Entonces el plástico vi que era una gran diversidad, el volumen menor, pero me divertía más", señala.A finales de 2015 empezó a centrarse cada vez más en el reciclaje de plástico y a ampliar su actividad con diferentes empresas. Su cartera de clientes internacionales comenzó a crecer y los volúmenes de negocio aumentaron progresivamente. "Llegué a estar sin dinero en China dando clases de español para poder cambiar, me tuve que ir a una casa compartida para poder costearme la vida allí", recuerda sobre una de las etapas más complicadas de su trayectoria.Una decisión trascendental en su vidaEn 2018 tomó la decisión de crear su propia estructura empresarial después de comprobar que una parte importante de la facturación de la compañía con la que colaboraba dependía de su actividad. "Digo, oye, si yo aquí no tomo decisiones en esta empresa, me hago mi empresa", explica. Un año después nació Global Green Europe, compañía que se convertiría en el eje principal de su grupo empresarial y en la “gallina de los huevos de oro”, según sus propias palabras.Actualmente, Parodi es director general y propietario del Grupo GGE (Global Green Europe), formado por distintas sociedades como Global Green Europe SL, dedicada a la distribución internacional de plástico reciclado; Producciones y Distribución Sinoeuropa SL, orientada a la actividad industrial; Purebred Holding 1984 SL y Villa Biopasiva Sierra de Madrid SL, de carácter patrimonial.La misión de Global Green Europe pasa por aumentar el valor del residuo plástico y favorecer que la inversión empresarial en el sector permita atraer más personal cualificado y generar mayor valor sobre el material reciclado. La compañía aspira, según su planteamiento, a convertirse en una referencia española dentro del reciclaje internacional, con presencia en mercados consolidados.Parodi tiene fijada su residencia en Madrid en los últimos años. JUAN CARLOS TORODurante años, China tuvo un papel fundamental en este negocio. Parodi explica que el país asiático absorbía gran parte del material reciclado porque necesitaba materias primas para su desarrollo industrial. "China ha sido un país, el más grande del mundo, en pleno desarrollo y tenían necesidades, carencia de materias primas", apunta.El plástico que comercializaba su empresa llegaba a plantas donde era tratado y posteriormente reincorporado a la cadena productiva. Entre los materiales que manejaba estaban bidones y garrafas trituradas y lavadas que podían acabar transformándose en nuevos productos como tuberías, bolsas de basura o materiales para invernaderos. La evolución del mercado, sin embargo, ha modificado el peso de China dentro de su negocio."Yo me volví de China en 2019 y no he vuelto a ir hasta ahora", explica. Actualmente, la actividad de Global Green Europe se encuentra mucho más diversificada, con operaciones en Europa, India y Turquía. "China en mi facturación ya es una cuestión menor", afirma.La burocracia como gran enemigaParodi también señala como uno de los principales retos actuales la carga burocrática vinculada al sector en Europa. Según explica, una parte importante del tiempo de sus trabajadores se dedica a cuestiones administrativas, medioambientales y de cumplimiento normativo. "Mi principal barrera es la burocracia", asegura.El empresario gaditano considera que la tecnología y la inteligencia artificial serán claves para mejorar la eficiencia de su compañía. "Estoy invirtiendo mucho dinero en tecnología, en informatización y luego en inteligencia artificial para poder sacar la cabeza", explica, con el objetivo de que los trabajadores puedan centrarse en tareas de mayor valor.Aunque mantiene su vínculo con Cádiz, donde tiene sus raíces, su actividad diaria se desarrolla principalmente en la sierra de Madrid y en el norte de Toledo, donde se encuentra parte de su estructura operativa. "Yo vivo en la sierra de Madrid porque necesito la naturaleza y porque estoy a 30-45 minutos de Atocha", explica.Luis Parodi empezó dedicándose al periodismo en Cádiz. JUAN CARLOS TOROSu empresa cuenta actualmente con siete trabajadores y varias subcontratas especializadas en áreas como fiscalidad, legal, medioambiente o tecnología. Parodi defiende que la organización debe avanzar hacia un modelo en el que las personas sean importantes, pero no imprescindibles."Mi objetivo en los próximos cinco años es consolidar una fábrica comercial. Funcionar como una fábrica, como un reloj desde que entra un producto, una oportunidad de negocio, hasta que el producto se entrega en destino final", afirma.El siguiente gran desafío pasa por Estados Unidos, un mercado que contempla como una posibilidad de expansión. Para Parodi, no se trata solo de una oportunidad empresarial, sino también de un reto personal. "Si nos tenemos que ir a Estados Unidos, para mí es un desafío personal y profesional precioso", señala.Su trayectoria resume una filosofía basada en la planificación a largo plazo. "La intuición por supuesto es importante, pero tener una estrategia, sacrificar la comodidad del corto por una satisfacción a largo plazo es fundamental", concluye.