Los disturbios de Francia por el fútbol evidencian un serio problema de integración cuyas aristas son múltiples y no se pueden reducir únicamente al mensaje sectario de Vox sobre la consustancialidad del Islam. Quienes protagonizan esos incidentes que rozan el terrorismo son franceses de segunda o tercera generación, no ilegales. El problema es que Europa no ha activado los mecanismos necesarios para imponer el respeto a la cultura occidental a quienes llegan, con un seguimiento que exija una contraprestación laboral por la cual tributen. No nos engañemos, la inmigración es necesaria para poder sostener económicamente el sistema de pensiones en un futuro y, sin ella, no estarían garantizadas algunas profesiones que quienes copan las listas del paro no aceptan. Y... Ver Más