A veces los presidentes se empeñan en que las corridas acaben en fiesta grande, sí o sí. Y se equivocan con su dadivosidad, con una falta de criterio que en nada beneficia ni a los toreros ni al público ni a la propia plaza. Y esto pasó en el cierre de la feria del Ángel de Teruel con Sebastián Castella y Aarón Palacio por la puerta grande, un triunfo que ensombrece todo lo bueno que hicieron los dos premiados. El joven Aarón Palacio marró con la espada dos faenas llenas de ambición, de toreó grácil, de desparpajo y de conexión plena con el público. Todo eso lo apreciaron los aficionados y que el presidente decidiera que había que dar orejas,... Ver Más