Confianza, prudencia y responsabilidad

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Hay jornadas en las que la crudeza de la realidad se impone de manera trágica, recordándonos la vulnerabilidad de todo cuanto construimos. Hoy Andalucía amanece con el corazón encogido, unida en un luto riguroso y en un sentimiento de profunda consternación. Lo que está sucediendo en Almería, concretamente en la localidad de Los Gallardos, trasciende la consideración de un siniestro forestal; nos enfrentamos a una verdadera tragedia que ya se sitúa como el incendio con mayores consecuencias en la historia reciente de nuestra comunidad autónoma. La situación sobre el terreno sigue siendo extraordinariamente difícil y complicada. Las características de este incendio, de evolución muy rápida y con una propagación elevada, exigen la máxima prudencia a los vecinos de las zonas afectadas y, por encima de todo, una confianza absoluta en los operativos que se baten el cobre en primera línea.En mitad de esta emergencia sin precedentes, es de justicia poner en valor la respuesta de nuestras instituciones. La política con mayúsculas se demuestra anteponiendo el interés general y la dignidad humana a cualquier otra consideración. Todo parecía dispuesto en el Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía, para la toma de posesión del nuevo Gobierno andaluz, un hito de indudable relevancia democrática. Sin embargo, el presidente Juanma Moreno actuó con la celeridad y la altura de miras que se le exigen a un gobernante al suspender de inmediato los actos protocolares. Antepuso de forma nítida la tragedia y la atención a las víctimas a cualquier formalidad institucional. No cabía el protocolo mientras Almería sufría la pérdida confirmada de vidas humanas y se continuaba con la angustiosa búsqueda de personas sin localizar.En el centro de esa coordinación, asumiendo el mando en las horas más complejas, se encontraba también el consejero de la Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz. Su gestión en el puesto de mando ejemplifica el rigor que requiere la dirección de una catástrofe de este calibre: informando con serenidad a los medios de comunicación, arropando a las corporaciones locales y activando y coordinando el dispositivo de emergencias, así como poner a disposición herramientas tan necesarias como el teléfono de atención psicológica para los familiares, coordinado de forma impecable y con la colaboración del Colegio Oficial de Psicólogos.Si en los momentos de crisis medimos la fortaleza de una sociedad, es gracias al ingente trabajo y al esfuerzo sobrehumano de los operativos desplegados. El más sincero reconocimiento y respeto institucional a los profesionales de la Agencia de Emergencias de Andalucía, a los profesionales y bomberos forestales del INFOCA, a los efectivos de la UME, a los profesionales sanitarios, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a la Cruz Roja, a las corporaciones locales. Su entrega es el mejor reflejo de la vocación de servicio público. De igual modo, es obligatorio ensalzar el comportamiento de la ciudadanía. Personas que están ofreciendo una lección cívica de entereza y solidaridad que nos enorgullece a todos.Aprovecho para reiterar desde este medio un llamamiento firme a la responsabilidad individual y colectiva de todos los ciudadanos. Extrememos las precauciones en un escenario climático tan adverso. Almería y Andalucía superarán este duro golpe porque la solidez de sus instituciones y el coraje de sus ciudadanos siempre han sabido sobreponerse a la adversidad. Hoy, todos los recursos, así como nuestro apoyo incondicional, se dirigen a las víctimas, y por supuesto con quienes nos defienden, lideran, coordinan y luchan frente al fuego.Confianza en los operativos, prudencia y responsabilidad.