Un ejemplar de Eunectes akayima descubierto en la Amazonía ecuatoriana supera los 6 metros de longitud y los 200 kilos de peso. El hallazgo no solo confirma la existencia de una nueva especie de anaconda, sino que revela una separación evolutiva de millones de años y expone las amenazas que pesan sobre uno de los depredadores más imponentes de la selva.