El Tyrannosaurus rex no avanzaba como un gigante torpe haciendo temblar el suelo a cada paso. Un nuevo estudio revela que caminaba de puntillas y podía moverse hasta un 20% más rápido de lo calculado
Un nuevo modelo biomecánico sugiere que el T. rex apoyaba principalmente los dedos, como las aves corredoras actuales. Este detalle habría alargado su zancada funcional y elevado hasta un 20% las estimaciones sobre su velocidad.