Paddy Pimblett, el carismático inglés que busca opacar el regreso de McGregor

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Paddy Pimblett nunca ha seguido el camino marcado, sino que ha continuado su propia senda. No encaja en los estereotipos habituales ni por físico ni por carácter. Extrovertido, casi cómico y con una imagen poco convencional, el peleador de Liverpool se ha convertido en una de las figuras más reconocibles de la UFC actual. El origen de su carrera se remonta a un amigo y a una pelea concreta, Clay Guida contra Diego Sánchez. Aquel combate le descubrió un deporte distinto, uno en el que la energía y la personalidad también tenían espacio: las artes marciales mixtas (MMA) . A partir de ahí, entrenar se convirtió en su máxima prioridad. Nacido en Liverpool en 1995, comenzó a practicar artes marciales mixtas siendo adolescente. Desde muy joven destacó por un estilo agresivo, creativo y alejado de cualquier cálculo. Esa forma de pelear le convirtió rápidamente en una de las grandes promesas del panorama europeo, especialmente durante su etapa en Cage Warriors , la misma organización que años antes había servido de trampolín para Conor McGregor. Su llegada a la UFC en 2021 confirmó que la compañía había encontrado una nueva estrella mediática. Cada aparición del británico se convirtió en un acontecimiento . Sus entradas al octágono, el apoyo incondicional de los aficionados ingleses y una personalidad tan extravagante como auténtica hicieron que su popularidad creciera a un ritmo pocas veces visto. Pero, a diferencia de otros fenómenos virales, Pimblett también respondió dentro de la jaula, enlazando victorias que le permitieron abrirse paso entre los mejores de la división. Sin embargo, el mayor examen llegó frente a Justin Gaethje. El estadounidense frenó su ascenso al imponerse en la pelea por el cinturón interino del peso ligero , una derrota que obligó al inglés a dar un paso atrás cuando parecía preparado para disputar el título absoluto. Lejos de esconderse, Pimblett aceptó un nuevo desafío ante Benoît Saint Denis, uno de los luchadores más peligrosos de la categoría y una victoria de enorme valor para volver a colocarse entre los principales aspirantes. Este combate supone mucho más que una oportunidad para recuperar posiciones en el ranking. También puede redefinir el futuro del peso ligero. Si The Baddy (apodo de Paddy) logra imponerse al francés, volverá a entrar de lleno en las conversaciones por las grandes peleas de la división. Y ahí aparecen dos nombres inevitables. El primero es Ilia Topuria . La rivalidad entre ambos lleva años alimentándose con cruces de declaraciones, un altercado en un hotel durante la semana de UFC 282 y varios cara a cara que nunca llegaron a resolverse dentro del octágono. La derrota del hispanogeorgiano frente a Gaethje no ha apagado ese enfrentamiento; al contrario, Pimblett ya ha dejado claro en varias ocasiones que estaría encantado de convertirse en su rival en el regreso. El segundo es Conor McGregor . El irlandés, de vuelta a la competición tras cinco años de ausencia, siempre ha visto en Pimblett a uno de los pocos peleadores capaces de mantener viva la tradición de las grandes estrellas británicas. Un triunfo convincente del inglés, unido a una victoria de McGregor, abriría la puerta a uno de los combates con mayor potencial comercial que puede ofrecer la UFC en Europa. Pero ahora, todo pasa por Benoît Saint Denis. Para Paddy Pimblett no solo está en juego volver a la senda del título, también la posibilidad de elegir el próximo gran capítulo de una carrera que, desde el primer día, siempre ha sabido vivir entre la presión, el espectáculo y los focos.