La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón sigue trabajando en la modernización de sus capacidades de superficie con la incorporación de la fragata JS Nagara (FFM-10). Construida por Mitsubishi Heavy Industries en el astillero de Nagasaki, la décima unidad de la clase Mogami fue entregada el pasado 29 de junio de 2026. Tras su asignación a la 2.ª Unidad de Patrulla en la base naval de Kure, en la prefectura de Hiroshima, sus tripulantes iniciaron su periodo de adiestramiento. Esta incorporación forma parte del plan japonés para sustituir progresivamente a los destructores de escolta de clase Abukuma por fragatas polivalentes de menor tamaño y dotación reducida.El desarrollo de este programa refleja una notable regularidad en la línea de producción de Mitsubishi Heavy Industries, la cual completó el ciclo de construcción en 36 meses. Ordenada bajo el presupuesto de defensa del año fiscal 2022 junto a la JS Natori (FFM-9), ambas unidades representaron una adquisición conjunta de aproximadamente 103.000 millones de yenes, lo que sitúa el coste por unidad en algo más de 51.000 millones de yenes. La continuidad industrial de Nagasaki, astillero responsable de diez de las doce fragatas inicialmente previstas, busca mitigar los riesgos de una interrupción en la carga de trabajo antes de que se realice la transición hacia la producción de la clase Mogami mejorada. El rol de la clase Mogami en el control del espacio maritimo regional Con un desplazamiento estándar de 3.900 toneladas y unas 5.500 toneladas a plena carga, la JS Nagara cuenta con una eslora de 133 metros, una manga de 16,3 metros y un calado aproximado de 4,7 metros. Su sistema de propulsión de tipo CODAG combina una turbina de gas Rolls-Royce MT30 con dos motores diésel MAN 12V28/33D STC, configuración que le permite alcanzar velocidades superiores a los 30 nudos. El diseño del caso incorpora superficies inclinadas, reducción de elementos externos expuestos y el mástil integrado de comunicaciones NORA-50, soluciones destinadas a disminuir la firma de radar de la embarcación.Uno de los aspectos de diseño más significativos de la clase Mogami es su nivel de automatización, que permite operar el buque con una dotación de aproximadamente 90 personas. En comparación con escoltas anteriores de desplazamiento similar, que solían requerir entre 170 y 200 tripulantes, este modelo de dotación optimizada supone un ahorro de personal de entre 80 y 110 marinos por unidad.En el apartado de armamento, la fragata dispone de una configuración orientada a múltiples capas de defensa. En la sección de proa se sitúa un cañón naval MK45 de 127 mm, útil para batir objetivos de superficie y proporcionar apoyo de fuego. La defensa antimisil de corto alcance recae en un sistema de lanzamiento SeaRAM con capacidad para 11 proyectiles RIM-116, que actúa como última barrera defensiva a distancias de entre 9 y 10 kilómetros. Para la guerra de superficie, cuenta con dos lanzadores cuádruples de misiles antibuque tipo 17, con un alcance estimado de entre 200 y 250 kilómetros. Al pertenecer a la variante posterior a la clase Mogami, la JS Nagara incorpora de origen el sistema de lanzamiento vertical MK41, lo que le permite emplear el misil antisubmarino de lanzamiento vertical tipo 07 VL-ASROC, además de contar con lanzadores de torpedos triples HOS-303 de 324 mm. Japón transforma dos destructores en portaaviones ligeros para operar aviones F-35BLos sistemas de sensores y misión complementan estas capacidades tácticas. El radar multifunción AESA de banda X OPY-2 gestiona las tareas de búsqueda aérea y de superficie, así como la dirección de tiro, mientras que el sensor electroóptico de infrarrojo OAX-3 proporciona identificación pasiva en escenarios donde conviene restringir las emisiones de radar. La detección de amenazas submarinas se apoya en el sonar de profundidad variable y el sonar de matriz OQQ-25, eficaces en entornos donde las capas térmicas dificultan el uso de sistemas montados en el casco. Para la conectividad y el intercambio de datos con otras unidades aliadas, el buque emplea el sistema Link 22, apoyándose también en el helicóptero SH-60K Seahawk.La inclusión de capacidades de guerra de minas representa otra particularidad de este diseño frente a las escoltas tradicionales. Equipado con un sonar cazaminas, vehículos no tripulados de superficie y submarinos (USV y UUV), así como sistemas de neutralización y de minado, el buque puede efectuar tareas de reconocimiento y respuesta inicial ante amenazas de minas. Esta versatilidad resulta muy importante para las necesidades estratégicas de Japón, cuyo tránsito marítimo depende de canales, estrechos y accesos portuarios vulnerables. Sin sustituir por completo a las fuerzas especializadas en contramedidas de minas, la clase Mogami ofrece a los mandos un activo polivalente apto para misiones de patrulla, escoleta y seguridad marítima.