En el momento de escribir estas líneas son 12 los fallecidos como consecuencia del tremendo incendio que asola la provincia de Almería desde hace algunos días. Una vez más, y en esta ocasión de una manera absolutamente letal, el verano se nos tiñe de luto a través de los mortíferos fuegos, los llamados megaincendios de sexta generación, con una capacidad destructiva impresionante, que se desarrollan con una voracidad nunca vista y que están, quieran los negacionistas o no, a un proceso, esperemos que reversible, de cambio climático, donde estos incendios ponen a prueba las capacidades humanas para la extinción de los mismos.Dada esta circunstancia, es también desolador, con los muertos aún por enterrar, con desaparecidos y con heridos graves en peligro de muerte, que con el incendio sin controlar, con miles de hectáreas calcinadas y con núcleos urbanos con evidente riesgo de ser engullidos por las destructivas llamas, que haya políticos de un supuesto alto nivel de responsabilidad que se pongan de manera absolutamente insensata a señalar al contrario como presuntos culpables del incendio. Comenzó en esa danza política macabra todo un clásico: Tellado, ese señor del PP, escaso de capacidad, pero pleno de desvergüenza y descaro. Le siguió otro clásico: Óscar Puente, que como es su costumbre, salió inmediatamente a contestar las boutades del gallego faltón, con otra boutade –innecesaria por demás y que solo lo sitúa casi en el mismo punto amoral del contrincante–. Que si la culpa la tiene el gobierno central, que si la Junta no envió el mensaje de alerta… la realidad es mucho más simple: la posibilidad de estos estallidos climáticos es cada vez más alta, por lo que bien harán los distintos responsables, fundamentalmente los autonómicos, en cuanto a competencias directas en emergencias, extinción de incendios y protección civil, en priorizar la asignación de recursos humanos, materiales y de investigación para estas cuestiones. Dejen de atropellarse a ver quien insulta mejor y con más “gracia” al oponente para conseguir, hipotéticamente, ganar el relato de la eficacia y la eficiencia. Ya llegarán los momentos de pedir responsabilidades en este y en cualquier caso. Eso siempre será una prioridad: dar respuesta a las posibles negligencias. Pero en su momento, no mientras es probable que haya más víctimas, mientras hay personas evacuadas por el inminente riesgo, mientras se calcina nuestra castigada naturaleza. La prioridad nacional, autonómica y de sentido común es controlar, extinguir el incendio, encontrar a los desaparecidos, propiciar la vuelta segura a sus casas de las personas evacuadas, trabajar con las familias para, en la medida de lo posible, minimizar la desgracia… esa es la prioridad; lo de sacar rédito político ya vendrá, si es que tiene que venir. Y si hay algún impresentable como lo fue Mazón en la DANA de Valencia, que caiga con todo el equipo. Esas son las prioridades y no las que de manera absolutamente irresponsable y “catetas” nos ofrece ese eslogan de “prioridad nacional” de los de Vox. Una absoluta estupidez.