Un agujero negro parecía dormido desde antes de que existieran los humanos, pero acaba de volver a rugir. Los astrónomos están viendo cómo sus chorros deforman una galaxia en tiempo real

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Tras casi 100 millones de años de silencio, el núcleo de J1007+3540 volvió a emitir chorros de plasma capaces de moldear su entorno. Las nuevas observaciones muestran que los agujeros negros no evolucionan de forma tranquila: se apagan, despiertan y vuelven a alterar galaxias enteras.