Google y Amazon sufren para frenar su huella de carbono por culpa de la IA

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No es ningún secreto que las tecnologías digitales consumen recursos, pero lo de la inteligencia artificial ya está jugando en otra liga. Esta tecnología devora energía y agua a un ritmo que no habíamos visto jamás.Y bueno, por fin tenemos datos claros de cuánto nos está costando a nivel ambiental esta obsesión de las grandes empresas por liderar la carrera de la IA.Esta semana, Google y Amazon publicaron sus respectivos informes de sostenibilidad. La verdad, los números dan un poco de miedo.Un crecimiento amarrado a la IASi uno lee con lupa estos informes, queda claro que ambas firmas van a tener que hacer ajustes drásticos (y bastante costosos) en sus modelos de negocio si de verdad quieren cumplir sus metas ecológicas.Ninguna de las dos sale a decir abiertamente «oigan, la culpa de todo la tiene la IA«, pero dejaron un rastro de pistas que lo confirma.Por ejemplo, tanto Amazon como Google reconocen que su consumo de energía se disparó debido al crecimiento de sus herramientas inteligentes. Curiosamente, ahora se la pasan hablando de la «intensidad de carbono», una métrica que mide cuánta contaminación generan por cada dólar que ganan.Es el mismo truco que usaba China en los tratados climáticos mientras sus chimeneas seguían a todo lo que daba. Además, dedican páginas enteras a jurar que la inteligencia artificial ayudará a salvar el planeta. Digamos que se están justificando demasiado.El verdadero problema detrás de los servidoresAl rascarle más profundo a los datos, se nota que el problema no es la luz que compran para sus oficinas. De hecho, ahí van bien porque llevan años invirtiendo en energías renovables.Sin embargo, la cosa se va a poner fea pronto, ya que Google empezó a meterle dinero a plantas de gas natural para aguantar los picos de energía que exige la IA.El verdadero dolor de cabeza viene de las llamadas emisiones de Alcance 3. Esta categoría abarca la contaminación que la empresa no controla de forma directa, como las cosas que compra o los productos que vende.En el caso de estas firmas, aquí entra la fabricación de teléfonos, tabletas y, sobre todo, la compra masiva de componentes avanzados como las GPU.Los centros de datos en la miraEn el reporte de Google, el aumento en este rubro fue de 2.1 millones de toneladas métricas de carbono en el último año. Con esto, su huella ambiental ya es el doble de lo que registraban en 2019.Como la mayoría de sus teléfonos y gadgets son pequeños y gastan poca luz, la conclusión es obvia: los centros de datos son los que están empujando la aguja.Con Amazon la historia es similar, pero el golpe fue mayor porque no paran de construir infraestructura.Para mantener felices a sus clientes, expandieron su capacidad instalada globalmente a niveles récord, sumando más de 1.2 gigavatios en un solo trimestre. Todo ese cemento y acero cuesta, y contamina muchísimo.Los chips y el costo oculto de la fabricaciónDurante años, bastaba con comprar un par de paneles solares para compensar el gasto energético de unas oficinas. Pero la IA rompió ese esquema.Ahora, las tecnológicas están teniendo que revivir plantas de combustibles fósiles porque las renovables no dan el ancho para mantener los servidores encendidos las 24 horas.Para colmo, están las GPU y los chips de memoria que hacen posible que uses estas herramientas. Fabricar semiconductores requiere cantidades bestiales de energía.Y resulta que las fábricas más avanzadas del mundo están en Asia, donde la red eléctrica todavía depende por completo del carbón y el petróleo.Con información de InduwaraThe post Google y Amazon sufren para frenar su huella de carbono por culpa de la IA first appeared on PasionMóvil.