Embalses. Imagen: bogota.gov.coEn Colombia existe la llamada ley de embalses, una regla operativa del mercado eléctrico que permite administrar el agua almacenada en los embalses. Su propósito es simple: evitar que el recurso hídrico se consuma hasta niveles muy bajos y garantizar suficiente agua en caso de que las lluvias no regresen.Lo que esta regla establece es que, cuando los embalses están llenos, las hidroeléctricas tienen una alta capacidad para generar energía. Sin embargo, cuando sus niveles disminuyen, es necesario preservar el agua para no comprometer esta fuente de generación. Es ahí cuando entran a respaldar el sistema las plantas de generación térmica.Iván Arroyave, banquero de inversión y experto del sector, manifestó que, cuando el nivel de los embalses disminuye, aumenta el costo de oportunidad de utilizar el agua para generar electricidad. Añadió que las térmicas producen energía con insumos como gas, carbón o combustibles líquidos y, de esa manera, permiten conservar parte del agua almacenada para el futuro.“No significa que exista un interruptor que diga que bajó el nivel de los embalses y se enciendan las térmicas. Es un proceso gradual. A medida que disminuyen los embalses, cambia el valor económico del agua y las decisiones del despacho del sistema. Las térmicas van aumentando su participación de manera progresiva, siempre que estén disponibles y que sus costos sean competitivos frente al valor del agua”, adicionó.De esta manera, el sistema busca mantener un equilibrio entre garantizar suficiente energía para atender la demanda, conservar niveles prudentes de agua en los embalses y minimizar los costos del abastecimiento. Es por ello que, durante un fenómeno de El Niño, es normal que aumente la participación de las plantas térmicas, ya que las hidroeléctricas, al perder capacidad de generación por la disminución de los embalses, son respaldadas por esta fuente. Así se preserva el agua y se reduce el riesgo de racionamiento en caso de una sequía prolongada.¿Por qué Colombia no ha encendido la totalidad de sus térmicas?Arroyave explicó que las térmicas no se encienden simplemente porque haya una ola de calor, sino cuando hacerlo resulta económicamente eficiente. Es decir, aunque los embalses actualmente no presenten niveles cercanos a 80 %, considerados adecuados para afrontar una ola de calor, todavía existe suficiente generación hidráulica para atender la demanda del país a un menor costo. Por ello, no hay incentivos para que entren a operar todas las plantas térmicas.“No todas las plantas térmicas están disponibles al mismo tiempo. Algunas pueden estar en mantenimiento, otras tienen restricciones de combustible, especialmente de gas natural; algunas operan con combustibles líquidos mucho más costosos y otras simplemente no son requeridas en este momento por el despacho. El sistema no funciona con la lógica de que si hay fenómeno de El Niño se prenden todas las térmicas. Funciona buscando el punto óptimo entre preservar el agua, garantizar la confiabilidad y minimizar el costo del abastecimiento”, enfatizó Arroyave.Destacado: Siete de cada 10 municipios cumplieron estándares de calidad eléctricaDe esta manera, las térmicas se incorporan de forma gradual para respaldar el sistema cuando las condiciones lo requieren. Solo una situación de estrés extremo, es decir, una ola de calor que reduzca los embalses a niveles críticos, llevaría a que el parque térmico opere de manera simultánea. Pero ello también dependerá de que se cuente con los combustibles necesarios. Esto es relevante porque las plantas térmicas utilizan, entre otros insumos, gas natural, precisamente el energético que Colombia ha tenido que importar para abastecer su demanda. Actualmente, el país compra en el exterior cerca de un tercio del gas que consume.