Navantia le pone la quilla a la octava corbeta Avante 2200 para Arabia Saudí

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Navantia se ha consolidado como un actor de relevancia en el sector de la construcción naval militar, destacando por su capacidad para diseñar e integrar sistemas tecnológicos en buques. Esta compañía española no solo impulsa el desarrollo tecnológico en el ámbito de la defensa, sino que también ejerce como un motor socioeconómico en las regiones donde opera, articulando una cadena de suministro que abarca diversos centros del país, con especial presencia en la bahía de Cádiz y localidades como San Fernando.Si hablamos de colaboración internacional, el astillero continúa ejecutando el programa de construcción de las cubiertas basadas en el diseño Avante 2200 destinadas a la Real Armada de Arabia Saudí. Recientemente se ha completado la botadura de la sexta unidad de esta serie, un hito que refleja la continuidad de los trabajos en las instalaciones de la bahía de Cádiz y la consolidación de la relación de cooperación industrial entre la compañía española y el receptor de estas embarcaciones.Avances en el ensamblaje de las corbetas y planificación del programa hasta 2029 Un buque de apoyo en combate construido por NavantiaPor su parte, el buque identificado con la numeración de casco C/577 ALULA sigue la planificación establecida dentro de este lote de producción. Según los datos de la propia empresa, el programa avanza conforme al calendario previsto, habiendo trasladado ya fuera de los astilleros tres cubiertas del segundo lote, tras la botadura de la primera de ellas el pasado 18 de junio. Las previsiones contemplan que las entregas sucesivas de estos buques se prolonguen de manera escalonada hasta el año 2029.El impacto industrial de este encargo representa aproximadamente cuatro millones de horas de trabajo y el sostenimiento de hasta 2.000 empleos en la comarca gaditana. En el plano técnico, las cubiertas integran tecnologías desarrolladas por la firma española en varios de sus centros de producción. Estas soluciones proporcionan capacidades operativas para la defensa de activos estratégicos y la recopilación de inteligencia, además de recursos para la guerra antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y electrónica, adaptando la plataforma a las necesidades actuales de defensa.