La ampliación del Museo de Bellas Artes de Sevilla continúa paralizada un año después del anuncio de Urtasun

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«Los próximos meses» que anunció el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, cuando visitó el Museo de Bellas Artes de Sevilla para escenificar la «puesta en marcha» -así tituló la propia nota de prensa - de su ampliación ha alcanzado ya el año. El 7 de julio de 2025, el dirigente de Sumar expresó su compromiso para con este ansiado y demorado proyecto en una reunión con la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía -hoy en funciones-, Patricia del Pozo. Después hubo rueda de prensa conjunta en las propias instalaciones de la segunda pinacoteca más importante del país, delante del majestuoso cuadro de 'Las Cigarreras' de Gonzalo Bilbao. Luz y taquígrafos ante los que el político confirmó que el museo, de titularidad estatal y gestión transferida a la comunidad autónoma, se agrandaría a través de la solución aportada por la Junta: e l Palacio de Monsalves y la antigua biblioteca pública de la calle Alfonso XII . Lo cierto es que una vuelta al calendario después, el proyecto continúa paralizado. Este espacio cultural cosechó el año pasado su cuarta mejor cifra histórica -357.515 personas-, superando en visitas a los museos de Valencia y Bilbao. En el horizonte, y como fecha «razonable» para su consecución, se ha fijado en varias ocasiones el 2035, año en el que se cumple el bicentenario de su fundación en el antiguo convento de La Merced. Un amplio periodo que en cualquier caso debía haber apretado hace un año el botón de la cuenta atrás. El acuerdo vino acompañado de un primer plazo dado por el ministro, aunque muy indeterminado: «los próximos meses». Sin concretar el número, Urtasun sí aseguró entonces ante los periodistas que la primera fase del proyecto, la licitación de la redacción del mismo , no estaba sujeta a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (prorrogados desde 2023) y que el Gobierno contaba con crédito para acometer esta redacción. Las obras también irán a cargo de la cuenta del Ministerio de Cultura . Pero ha pasado un año y no ha habido ningún movimiento desde el ministerio. Este periódico le ha consultado en numerosas ocasiones por el estado del mismo y no ha recibido respuesta. Fuentes de la Consejería de Cultura, por su parte, se limitan a apuntar que ya entregaron el Plan Museológico y que en el departamento que dirige Urtasun, con quien Del Pozo ha conseguido entablar una cordial relación, «quedaron conformes». Con la incorporación del Palacio de Monsalves y la antigua biblioteca pública, el Museo de Bellas Artes ganará más de 7.500 m², pasando de la superficie útil actual de 5.937 m² que tiene la sede histórica, a 13.526. En la misma rueda de prensa, Urtasun habló de que la ampliación «no es solo una cuestión de metros cuadrados, sino una oportunidad para convertirlo en un verdadero museo del siglo XXI ». Abundó entonces en que lo llevarían a cabo «con todas las garantías técnicas y con una planificación rigurosa» que, de momento, no se ve por ningún lado. «Somos conscientes de que se trata de un proceso complejo. Pero lo importante es que el camino se inicia hoy. Y lo iniciamos con decisión, con acuerdo y con recursos», remató. Apenas dos meses y medio después de la visita, en respuesta a una pregunta escrita en el Congreso de Vox, el Gobierno matizó lo de los «próximos meses». «La previsión es que se licite la redacción del proyecto en 2026, procediéndose a la licitación de las obras posteriormente. En este sentido, resulta razonable estimar que las obras pudieran estar acabadas para 2035», contestaba el socio de Gobierno. Así, daba una patada hacia adelante y lo único que 'ampliaba' era el reloj de su propia hemeroteca. Cierto es que resta la mitad de este año, y aún se está a tiempo de cumplir con esa segunda promesa registrada en el hemiciclo. Quizá se utilice como arma electoral, habida cuenta de la inestabilidad del Ejecutivo, al que le queda, cómo máximo, un año de legislatura. En esa misma respuesta abundaba que por lo general en este tipo de operaciones entre administraciones públicas, «se procede a emplear procedimientos de cesión de titularidad», ya sean mutaciones demaniales o instrumentos análogos, «sin incurrir en gasto público». Si no había problemas con el expediente técnico, ni con los espacios, y tampoco se necesita una gran cantidad de dinero para una redacción del proyecto, la lentitud sólo se explica -a falta de otro argumento- a un cambio en la prioridad del proyecto. No es la primera vez que ocurre. El propio ministro, que aprovechó el viaje a Sevilla en julio de 2025 para conocer de primera mano el avance de los trabajos de remodelación del Museo Arqueológico -que lo que ha ampliado ha sido el plazo de ejecución- reconoció que el Bellas Artes, el museo con la mayor colección de pintura barroca andaluza, lleva inmerso varias décadas en un plan que ha sufrido numerosos vaivenes. En 2007, con la socialista Carmen Calvo como titular de Cultura, se redactó el protocolo con las bases de la ampliación, se avanzó la musealización e incluso se anunció el inicio de las obras y el compromiso de financiación por parte del Gobierno de España para el año siguiente. El presupuesto para estas actuaciones llegaba a los 16 millones de euros, una cifra que, 20 años después, aumentará con creces. Ni Urtasun ni Del Pozo dieron el día de San Fermín del año pasado más detalles de cuentas ni de tiempos para esta ampliación. La reunión se produjo tras solicitar la Junta un encuentro presencial para tratar las cuestiones técnicas del proyecto y abordar el tema de la financiación. Semanas atrás, la Consejería de Cultura había ultimado la redacción de los programas institucional, arquitectónico, de colecciones y expositivo del Plan Museológico. En este sentido, el actual museo, en el Convento de la Merced, acogerá toda la colección renacentista y barroca , poniendo en valor su importancia como sede del arte religioso de nuestro país. El espacio anexionado estará destinado para acoger toda las obras del coleccionismo y donaciones del siglo XXI. Además, su adaptación como «museo del siglo XXI» requiere de nuevos usos en las áreas públicas e internas tales como salón de actos, talleres didácticos, tienda y cafetería; así como ampliar la sala de exposiciones temporales, talleres de restauración, biblioteca y áreas de reserva de bienes culturales, entre otros.