Puede que apenas conserves un recuerdo borroso de aquel día de playa en el que te pasaste horas jugando en la arena, entrando y saliendo del agua o huyendo de tu madre para que no te pusiese de nuevo protector solar. Quizá ni siquiera recuerdes la quemadura en la espalda y los hombros con la que amaneciste al día siguiente y te acompañó durante días. Sin embargo, tu piel sí lo haceSeguir leyendo....