Ibrahimovic terminaba rápido con la actitud de Paraguay

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Con el escándalo de Infantino, la trampa de Trump y el perdón a Balogun para que juegue el decisivo encuentro entre Estados Unidos y Bélgica, ha pasado demasiado desapercibido otro hecho feísimo del Mundial de 2026. Se trata de la actitud de los jugadores de Paraguay durante todo su encuentro ante Francia. Fue un manual de antideportividad constante. Cuando vimos el énfasis con el que los once escogidos cantaban el himno ya supimos que esos futbolistas no iban ir a tope, sino más allá. Y no fallaron. Desde la primera jugada, Lucas Digne se dio cuenta de cómo recibía la patadita a destiempo después de pasar un balón. Y así fue todo el rato. Siempre un recado para intimidar. O para provocar. Los golpes, empujones y manotazos que recibió Mbappé durante toda la matinal en el Lincoln Financial Field fueron lo nunca visto. Pero Dembélé y compañía pronto se dieron cuenta que no debían caer en la trampa. En lugar de repeler las agresiones, aguantaban y sonreían, irónicamente. Lo fuerte de ese encuentro es que ningún jugador de Paraguay vio, ni tan siquiera, una tarjeta amarilla. La FIFA –que bastante lío tiene– tendría que analizar cómo logró el uzbeko Tantashev no amonestar a ningún jugador paraguayo. Casualmente, las tres amarillas del encuentro fueron para tres franceses. Zlatan Ibrahimovic, ahora convertido en comentarista, explotó y se sinceró al ver las continuas provocaciones sobre Mbappé: “Yo me habría llevado 4 rojas”. Pues sí, y algún paraguayo como Cáceres o Galarza, un buen susto. La justificación del seleccionador Gustavo Alfaro, fue de premio Nobel de la paz: “Los jugadores franceses pelean por el Balón de Oro, los nuestros no conocieron a sus padres”. Menuda imagen.Leer más]]>